martes, 15 de julio de 2014

BOLÍVAR CON MIURAS EN PAMPLONA - VIÑETA 50


Bolívar con miuras en Pamplona
Por Jorge Arturo Diaz Reyes, 15 de julio de 2014

Cuentan que Joselito, “El Galllo”, el inmortal, dijo al empresario.
–Mi hermano y yo no vamos a la feria.
-¿Por qué, si ya están anunciados?
-Porque llevan los miuras.
-Pero si no son para ustedes.
-Con más razón ¿Quiere que digan que vamos y no los toreamos?

Tiempos idos. Tiempos de honor. Hoy, Miura y San Fermín, dos leyendas del toro, maridadas, no son combinación apta para figuras. Ni para ninguno (en condición de elegir), creo. Pero hay cosas, tan duras en la vida, lloraba César Vallejo, que obligan.

Tan duras como llegar a mediados de julio con una sola corrida toreada, y sin suerte. Como ver las ilusiones diluyéndose. Como saber que el tren se va y es ahora o nunca, con un encierro que por la mañana sembró pánico y ensangrentó las calles.

En tales condiciones, Luís Bolívar, ayer por la tarde se le tiró de rodillas para dos largas cambiadas a “Marchenero”, cárdeno de 600 kilos. El resto anda en las crónicas, muchas. Por primera vez en la historia un torero colombiano contestó a ese reto que aparecía como un hueco infame en los anales de la tauromaquia nacional.

Con un toreo de antes, a juzgar por los videos, apostó, dominó, mató, recibió respeto, clamor y una oreja de ley. La cita, pendiente por tantos años (todos), está cumplida. Por fin podremos decir acá en Cali, en Bogotá y en el país entero: tenemos un paisano que lidió los miuras en Pamplona y lo hizo con hombría. Por fin. Cómo lamento no haber estado.

viernes, 11 de julio de 2014

"EVITAR PAMPLONA" - 49


“Evitar Pamplona”
Por Jorge Arturo Diaz Reyes, 11 de julio de 2014
La señora Marie Jeanne Roland de la Platerie, joven (39 años), atractiva, inteligente, culta, escritora y revolucionaría, fue apresada, paradójicamente por denunciar el terror de la revolución, llevada a la plaza de la Concordia de París y guillotinada en público.
Era 8 de noviembre de 1793. Dicen, que valiente, antes de colocar la cabeza bajo la cuchilla gritó: “!Oh libertad. Cuantos crímenes se cometen en tu nombre!”.
Verdad. La libertad ha sido pretexto para justificar la serie de monstruosidades que constituyen la biografía de la humanidad, o mejor, la historia universal de la infamia, como ironizó Borges.  
Pero no solo la libertad, cualquier idea sublimada brindó y brinda buena excusa para desmanes. Religión, patria, seguridad, partido, democracia, raza, dignidad… hasta la camiseta del equipo futbolero preferido hace justa causa.
“Civilización”, es también socorrida bandera. Llevarla donde no existe (la propia), santifica los “daños colaterales”. No importa la magnitud, desde la mirada despectiva hasta el holocausto. Hay que civilizar (las otras  civilizaciones). Cambiar sus costumbres “bárbaras”.
Pero en estas campañas no todo ha sido trágico también se han dado hechos cómicos. Por ejemplo, un anti taurino civilizador, alcalde de Bogotá, de origen lituano. Defensor de animales, que cabalgó en su boda, un elefante de circo, al no poder prohibir las corridas, prohibió las botas (para vino) en la plaza.
O como ayer, cuando en una ingenua y pretenciosa columna periodística pletórica de nombres y referencias eruditas (algunas erróneas), el poeta local Medardo Arias, se burla de Hemingway, de sus lectores, de los sanfermines, y de los encierros declarándolos a todos “Out”, extremos, y advirtiendo a las buenas gentes “Evitar Pamplona” y "las corralejas". Espectáculos a los que confiesa no haber asistido jamás.
El señor Arias afirma concesivamente: "...me gusta su libro Muerte en la tarde, publicado inicialmente por entregas en la revista LIFE, donde describe el duelo histórico entre Dominguín y Ordóñez; de ahí a querer imitarlo, existe gran distancia..."
Error. Cuando Hemingway publicó "Muerte en la tarde" (1932 Scribner´s, nunca en LIFE), Antonio Ordóñez (1932) estaba recién nacido y Luis Miguel Dominguín tenía 5 años. Ninguno de los dos figura en el libro. Es evidente que lo confunde con "Verano peligroso" (Dangerous summer 1960), ese sí publicado en resumen por LIFE, y luego póstumamente (casi entero). Deja en claro el columnista que no solo no ha ido a Pamplona, sino que tampoco ha leído bien a Hemingway. !Oh civilización!


lunes, 7 de julio de 2014

OYENDO - 48

Oyendo
Por Jorge Arturo Diaz Reyes, 6 de julio de 2014

Los primeros contactos que tuve con la fiesta fueron auditivos, no visuales. Conversaciones de mi padre y sus amigos. Competencias de recuerdos, a cual más brillante, admirable, o espantoso.

Pero sentidos, presenciados, vividos. Nada de citas. Las referencias de terceros no valían, las lecturas tampoco. El estuve ahí, fui parte, no el me contaron, era lo esencial.

Ahora pienso, no entonces, que tratándose del yo, en aquellos enfáticos relatos, la imaginación suplía la memoria, la retórica el rigor, y el estiló la trascendencia. Literatura oral. 

Por fuerza, el pequeño universo de acontecimientos taurinos, regionales los más, nacionales los menos, obligaba repeticiónes y variaciones. Aceptadas. Literatura, sí.

Nombres de plazas, ganaderías, toros, toreros, lances, trances, cogidas, cornadas, estocadas, broncas, triunfos, hazañas, vergüenzas... palabras y palabras, caían en oídos, infantiles construyendo un espacio irreal, habitado por imágenes no vistas, donde algo común les infundia contenido, respeto y devoción.

Ese algo, no sabía qué, trascendía esas historias, haciéndolas conmovedoras, admirables, dignas de haber sido vividas y contadas, una y otra vez.
Luego descubrí que como las escritas en los libros, aquellas habladas también estaban unidas por unas mismas, tres o cuatro ideas. Y leí de alguien, quizás de Borges, que la literatura toda gira sobre unos pocos temas. Constantes preocupaciones humanas. Honor, valor, vida, muerte... dan sentido, engrandecen y hasta  sacralizan hechos que sin ellas no serían más que insensateces. Eso era. Eso es. Creo.

viernes, 4 de julio de 2014

CON MIURAS EN PAMPLONA ¿NO? - VIÑETA 47


Con miuras en Pamplona ¿No?
Por Jorge Arturo Diaz Reyes, 4 de julio de 2014

¿Por qué Ponce, José Tomás y Morante no se anuncian así, con miuras en Pamplona, como las figuras de antes?
Sencillo. Por que no lo necesitan. Porque según la llana e irrefutable lógica del Espartero, menos cornadas da el hambre.

Poder, pueden. ¿Pero, por qué lo harían, si están como están; en la cumbre, ricos e idolatrados, sin hacerlo nunca?

¿Para qué? Si a los "toros de garantía", juanpedro, su nobilísima parentela y afines, los pueden matar tal como ahora los públicos gustan y pagan, la prensa, y la publicidad exigen, y las empresas venden.

¿Cómo? Con más ventaja. Con más !Ole! y menos !Ay! Con más pinturería y menos lidia. Con más beneficio y menos costo. Y no es una componenda, una conspiración, como resienten mis admirados puristas. No señor. Son todos a una, el sistema, la sociedad, la cultura, que ha cambiado (¿evolucionado?) sus valores.
Ya, para el grueso público, el que pone la plata, el que mantiene la fiesta, la cosa no es poderle al fiero, sino acompañar al dócil. No es batirse sino acoplarse. No es dar las ventajas sino tomarlas. Ya no es la estética del coraje sino de la imagen. Vivimos la era de la informática, de la virtualidad, de los drones, del heroísmo a distancia.

Pero suceden cosas aún. El tremendo San Isidro pasado de Las Ventas. Las imponentes corridas de Victorino y Miura, ovacionadas de salida y arrastre, acorralando sus valientes ternas. El público entregado, la "crítica" ofendia, y mi querido y sabio Jaime Dorich comentándome: Si quieren el toro de antes, que acepten el toreo de antes, y los valores de antes, digo yo.

jueves, 3 de julio de 2014

BELMONTE PARA EN LA BUCHHOLZ - VIÑETA 46


Belmonte para en la Buchholz
Por Jorge Arturo Diaz Reyes, 3 de julio de 2014

Estrecha y alta, su fachada parece la quilla de un gran barco navegando la caudalosa avenida Jiménez. Adentro, como un mástil, la escalera de caracol, infinita, trepando a través de las ocho mágicas cubiertas y un velamen de paredes llenas, pero llenas de libros en diferentes idiomas, que se pueden tocar, abrir, hojear. Y el viejo extranjero, capitán de siete mares, con su pipa y su melena blanca.

Es la que más me gusta. Me fascina y atemoriza. Entro, porque no puedo evitarlo. Pensando siempre que me devolverán. Mis once desgreñados años gritan que no solo no voy a comprar nada sino que quizás haga una travesura dañina en los tesoros de a bordo. 
Todos allí son mayores, respetables y sabidos. Este no es sitio para niños, parecen decirse cuando me miran serios. No se si el capitán me ve, creo que sí, que me conoce y se hace de la vista gorda. Es imposible que no me conozca, vengo tanto.

La he recorrido metro a metro, piso a piso. Embriagado con el olor, las imágenes y la caricia de los lomos y las hojas. Desde qué salí a vacaciones, cuando descubrí este libro; quinta planta, cuarto estante, octavo a la derecha, vengó todos los días. Tiene que haberme visto ¿Por qué no me regaña?  Cada vez, aquí parado, leo tres, cuatro, cinco páginas...

"Alternaba aquel día con Gaona y Joselito, que se hicieron aplaudir mucho en los dos primeros toros. El tercero, que me correspondía, era un mansurrón que maté sin pena ni gloria. En cambio mis compañeros, estimulados por la simpatía que les demostraba el público, se crecieron y escucharon grandes ovaciones..."

Está buenísimo. Mañana vuelvo. Es Juan Belmonte matador de toros, por Chávez Nogales. Ojalá me dejen entrar.



miércoles, 2 de julio de 2014

INICIACIÓN - VIÑETA 45


Iniciación
Por Jorge Arturo Diaz Reyes, 2 de julio del 2014
La plaza es enorme. De madera. La hicieron rápido. La última vez que vinimos no estaba. Era un potrero. Mi mamá tiene miedo. Dice que se puede caer. Yo también. Un poco. Pero más miedo me da que papá lo note. Mejor dicho vergüenza. El dice que los hombres no se asustan, que las mujeres sí. Yo soy hombre, y quiero ser como él. Grande, fuerte, sabio, mandón. Sabe muchos juegos.
Mi hermanito tampoco tiene miedo. Ni se da cuenta. Se llama Jaime. Tiene cuatro años. Es valiente. Lo llevo de la mano. Hay mucha gente contenta. En los toldos comen y beben.
El choclo es rico. La cerveza es amarga, y el trago quema. Mi padre, me los hizo probar una vez. Ambos. Horribles. Hice muecas y se burló. Para eso lo hizo. No se porqué los grandes los toman. Como si les gustara. No puedo creer. A mi mamá no. Cada rato repite que detesta los borrachos. La espuma blanca de la cerveza es bonita y parece deliciosa pero también sabe feo.
Quiero ver qué hay adentro. Hablan de la corrida. La cola va muy despacio. Entramos al fin y con mi hermano arrancamos a correr gradas arriba. Mamá grita, que cuidado, que esperemos. Mi papá ríe. Nosotros también. Seguimos, felices, a ver quien gana. La plaza suena y tiembla. Yo primero. Soy mayor un año.
Llegamos a la puerta. Todo se abre. Lo veo. Increíble. Un inmenso arenal redondo. Sol. Colores. Alegría. Música. Emoción Ya vienen los toros. El pecho me golpea. Es una fiesta.

martes, 1 de julio de 2014

EL REINO DEL CHIVO MONO - VIÑETA 44


El reino del Chivo Mono
Por Jorge Arturo Diaz Reyes, 1 de julio del 2014
Frente al Caribe colombiano. Sabanas tórridas de Bolívar, Córdoba y Sucre. Cuadrícula de anchos y terrosos ríos. Inmenso pastizal de sangre y fuego. Música y llanto. Ron y miedo.
De sombrero vueltiao y fiesta del santo. De cándida Eréndira y abuela desalmada. De fandango y corraleja. De tauromaquia pregoyesca, multitudinaria y caótica. De modesto heroísmo, bufo y trágico.
Tierra de toros que matan al hombre, no al revés. Van de pueblo en pueblo, con billetes en los cuernos. Asustando, alegrando. Dejando  regueros de manteros anónimos. Ganando cartel, dinero, trovas.
Convocando muchedumbres, derribando plazas. Como en Sincelejo el 20 de enero de 1980, fiesta del Dulce Jesús, cuando los tendidos no resistieron el sobrecupo, sepultando a cientos. Y, al final, muriéndo de gloria y vejez.
Reino del astuto Chivo Mono de Vinicio Cordero, 43 muertes, siete la misma tarde, en Planeta Rica. Del fúnebre Sietecajas. De los temibles Frentepelúa. Del cantado Arrancateta, que criará Ricardo Sierra, quien por perdérsele a la guerrilla, le cedió el crédito en el célebre porro de Armando Contreras a su amigo...
Aníbal Monterrosa que tiene un toro, que se respeta, y que hace la fiesta, y todos lo llaman famosamente, en todas las plazas, el Arrancateta.
Del certero Yacabó. Del siniestro Iguano. Del colorado Balay. Del  intocable Plazalimpia. Todos figuras, con su leyenda y su himno...
Ha llegado El Chivo Mono, muchachos tengan cuidado, que es un toro muy valiente, y es Fidel quien lo ha toreado.
En la plaza de Planeta, fueron siete que mató, lo llevaron a Tres Palmas y fue Fidel quien lo toreó.
Cuando salía el Chivo Mono, a la plaza de Montería, pobrecito el que cogía, lo dejaba en agonía...
Las corralejas, son patrimonio cultural de Colombia, por ley 1272 del 5 de enero del 2009.