El de Palma del Río se suma opositor al triunvirato. Es torero potente, riesgoso, largo, peleón, sarcástico, sí. Hace el toreo veraz, también. Cómo los otros, no. –Si lo hiciera sería otro de ellos, y yo soy uno, El Cordobés. –Con tal arrogancia, desmelenamiento, desparpajo, heterodoxia, magnetismo e irreverencia (lindante con el sacrilegio), reta todo y a todos. Especialmente a la “cátedra”. Cómo le dieron.
VIÑETAS
lunes, 9 de marzo de 2026
AQUELLOS SESENTA (III) - VIÑETA 601
El de Palma del Río se suma opositor al triunvirato. Es torero potente, riesgoso, largo, peleón, sarcástico, sí. Hace el toreo veraz, también. Cómo los otros, no. –Si lo hiciera sería otro de ellos, y yo soy uno, El Cordobés. –Con tal arrogancia, desmelenamiento, desparpajo, heterodoxia, magnetismo e irreverencia (lindante con el sacrilegio), reta todo y a todos. Especialmente a la “cátedra”. Cómo le dieron.
lunes, 2 de marzo de 2026
AQUELLOS SESENTA (II) - VIÑETA 600
A esa década no han querido llamarla “Edad de oro”, aunque razones dio.
Quizá fue por no redundar con las históricas anteriores así rotuladas; aquella 1791 - 1801 de
Romero, Pepe Hillo y Costillares, o la 1910 a 1920 de Joselito y Belmonte. Tampoco
la han enchapado en “plata”, como la muy heroica 1920 - 1936. No, a esta la han
fundido en otro metal; “Edad de platino”.
Bueno, creo que la mayoría de quienes por razones naturales nos
perdimos las tres primeras, pero vivimos la última, y la anterior a ella, (la
de los cincuenta), y las seis que le han sucedido hasta hoy, podemos convenir, toreramente
hablando, que la vitola platinada, pese a no ser eufónica, cuadra. Está bien, al fin y al cabo, también es elemento
precioso.
Nadie lo adivinaba cuando la cosa empezó en Cali (cuestión de fechas
feriales), el 3 de enero de 1960, con el mano a mano Luis Miguel Dominguín y
Antonio Ordóñez. Inicio, que también fue punto final a su “peligrosa” rivalidad
del inmediato 59, apologizada por Hemingway.
En plaza llena, no era para menos. Calor y sol, toros de Fuentelapeña
(Pinto Barreiros), pequeños y encastados, a los que el rondeño desaforado en la
primacía, les cortó cuatro orejas, ante su estelar cuñado, que solo recibió
una. Al otro día volvieron a coincidir allí mismo, con armado encierro de
Achury Viejo (Conde de la corte), y tercería y sangre de Vásquez II. Pero ya
todo estaba escrito, era cosa pasada. Amanecía otra época. La cual no sería
para ninguno de los dos.
Pronto, el sábado 30 de abril, lo pregonó en La Maestranza, el joven Diego
Puerta. Adelantado de una generación hija de la guerra civil. Y qué criada duramente
sobre la arrasada España de la posguerra, venía por su lugar en el ruedo y en la
vida, a como fuera. Diego salió esa tarde de la capilla, para enfrentar la
corrida de Miura y dijo a sus peones: “Ojo a los quites, que esta tarde
salgo muerto o rico”.
El berrendo “Escobero”, de 593 kilos, le dio la oportunidad de
sostener con el cuero sus palabras. Tras una fiera, bella, y al fin triunfal
batalla, llevaron al bravo sevillano a la enfermería, vivo aún, y luego rico. Filiberto
Mira en su libro “Medio siglo de toreo en La Maestranza”, confiesa: Aquella
tarde comprendí para siempre QUE EL TOREO ES EL ARTE DE LA EMOCIÓN. Así, tal
cual, con mayúsculas en prensa.
Apenas 17 días después, Antonio Ordóñez, máxima cifra del poder amenazado,
contesta en Las Ventas. Llovía, y tras confirmarle alternativa a Mondeño, recibe
a “Girondino” (alias “Bilalarga”), 521 kilos, segundo de Atanasio
Fernández, que va por él y le coge dos veces. La segunda, ya estoqueado. Los
dos al piso.
Antonio Díaz Cañabate, cronista del ABC, consignó: “Toma la muleta en
la izquierda y esculpe en el bronce imborrable del recuerdo cuatro naturales de
prodigio… el clamor ensordecía… se va tras la espada… el toro está muerto… ¡Ahí
queda una faena! Una faena indescriptible. Una faena que en la historia del
toreo quedará…”
Sí. Cuarenta y un años después, estas dos gestas transicionales, la de
“Escobero” y la de “Girondino” fueron incluidas por Pierre Arnuil
e Ignacio de Cossío en su libro capitular: “Las grandes faenas del siglo XX”. Con
prólogo de Camilo José Cela.
Ese alumbrante año taurino 1960, terminaría, de nuevo en Cañaveralejo,
el 30 de diciembre. “Corrida del toro”, y otra vez con fuentelapeñas. Bernardino
Landete (rejoneador), Luis Miguel Dominguín, Gregorio Sánchez, Jaime Ostos, y
los jóvenes retadores Pepe Cáceres y Paco Camino, que aventajaron a los
veteranos desorejando sus toros.
Con ellos emergerían: Curro Romero, El Viti, El Cordobés, Mondeño, Manolo
Martínez, Palomo Linares, Paquirri…, la televisión, la conjunción de las masas,
la internacionalización, y el abrir del tiempo a diez años que estremecerían el
ruedo, porque fuera de él, también se estremecían la cultura y el mundo...
lunes, 23 de febrero de 2026
AQUELLOS SESENTA... - VIÑETA 599
VIÑETA 599
Aquellos sesenta…
Jorge Arturo Díaz Reyes, Cali, Colombia, 23 II 2026
Hemingway entre Antonio Ordóñez y Pepe Luis Vázquez.
Foto: Canito, La
Verdad
Hacía frío y llovía sobre el aeropuerto de
Barajas la noche del martes 11 de octubre de 1960. Ernest Hemingway conmovido se
despedía, por última vez de España y de su veinteañera secretaria irlandesa, Valery
Danby Smith. Testigo íntimo, nuera póstuma y cronista de sus tres años terminales,
(“Correr con los toros”).
El escritor había llegado en agosto, como a
recoger sus pasos, en un viaje que resultó enfermizo, amargo y triste. Yendo y
viniendo tras las corridas, los lugares queridos y los viejos amigos, con la
finca de su anfitrión Bill Davis, “La Consuela” en Churriana (Málaga) como base.
Pero no, ya no, los alegres días no volverían jamás. Córdoba, Salamanca, Ronda,
Jerez…, hasta refugiarse la última semana en una suite del central hotel Suecia
de Madrid. Torturado por su psicosis alcohólica; insomnio, depresión, somatizaciones,
delirios persecutorios y obsesión suicida.
Allí le alcanzó una pena más. Su última publicación
en vida; relato por encargo de la rivalidad Luis Miguel – Ordóñez, del año
anterior, “Dangerous summer”. Editado por la revista “Life” en tres
entregas. Se sintió traicionado y expuesto por la recortada versión (10.000
palabras). Furioso rechazó todo: la portada, la diagramación, las fotos “que lo
hacían ver como un bobo” y sobre todo el texto. Renegó el sesgo “ordoñista”, las
apreciaciones taurinas inconsistentes y la infamación a Manolete, por usar
“trucos baratos para cautivar el público”. Creyó que lo entregaban inerme a manos
de sus enemigos. Que los tenía muchos, reales y espectrales.
Recuerdo haberlo leído por aquellos días, (la
primera entrega), con avidez, placer y sin tales prevenciones, en un manoseado
ejemplar de peluquería en Bogotá. Era yo un adolescente, seducido por su mundo
y estilo literarios... Todavía.
Y así salió para al aeropuerto esa lúgubre noche
de octubre, con la temporada también en agonía. Solo el joven Paco Camino, le había
brindado uno de los pocos momentos de ilusión, quizá el único, con su toreo, en
el que creyó descubrir al sucesor de su idolatrado Antonio Ordóñez, y quién a
su vez, pocos días después, terminaría encabezando las estadísticas de la
temporada 1960, junto a Gregorio Sánchez. Con setenta corridas cada uno.
Feble, avejentado, cargando sus fantasmas,
abrazado a su cuarta esposa, Mary, abordó Ernest el vuelo de Iberia a New York.
Ya no volvería jamás. Pero era solo un adiós físico, no el definitivo a su episódica
y entrañable relación con España. Iniciada cuatro décadas antes, empujado desde
París, por Gertrud Stein. Si quieres aprender a escribir sobre la vida y la
muerte, ve a España a ver los toros, le dijo. Lo hizo y aprendió.
En 1985, Editorial Planeta publicaría la
traducción al español, en libro corto, 45.000 de las más de 120.000 palabras originales
del manuscrito. Era el cierre que no vivió.
Estaba por cumplir sus 62 ajetreados años, cuando
apenas Ocho meses después, tras intenso tratamiento psiquiátrico en la Clínica Mayo,
electrochoques incluidos, y ser dado de alta por supuesta mejoría, se volaría
la cabeza con una escopeta de caza mayor a la madrugada del 2 de julio de 1961,
en su casa de Ketchum, Idaho.
Este trágico y estrambótico final de uno de
los más insignes narradores de la fiesta, paradójicamente daría paso a una de
las también más felices décadas de ella…
lunes, 16 de febrero de 2026
BORRASCAS - VIÑETA 598
Jorge Arturo Díaz Reyes, Cali,
Colombia, 16 II 2026
El toro chapaleando a campo abierto y los
empresarios haciendo lo propio bajo techo. Así, hasta nevando, transcurrió la tormentosa
y gélida semana en España.
La cual había empezado con la gala de Sevilla
el lunes en “La Cartuja”, oficializando los carteles de la temporada, y presentando
el debut de “Lances de Futuro”, que puso fin al secular reinado (93 años) de
Pagés en las oficinas de La Maestranza. Cuánta historia.
Sin embargo y sin demora, solo cuatro días después,
el destronado Ramón Valencia, en asocio con Toño Matilla, se postulaba para
dirigir “La Misericordia” de Zaragoza. Cuyo pliego había sido declarado
“inaceptable”, por su agremiación (ANOET) y demandado por Nautalia, empresa colega
de Las Ventas. Disidencias. Turbulencia empresarial, en medio de la cual, otras
plazas peninsulares importantes también anunciaban nuevos gestores o formatos; Valencia,
Málaga, Albacete, Almería, Alicante, Guadalajara…
Pero volviendo a la cartelería, el alumbramiento
de la sevillana, con sus 25 festejos, que irán del domingo de Resurrección, abril
5 al 27 de septiembre, y el de la mayor parte de la madrileña; marzo, abril,
mayo y junio. Sumadas a las ya anunciadas de Castellón, Valencia, Olivenza… El
año ha quedado planteado y la suerte echada.
Así está la cosa. En el papel. ¿Y cómo está en
la opinión pública? Igual que siempre, polifónica. Que falta este, que sobra
este, que me gusta este, que no me gusta este, que por qué este con este y no
con este, qué cual…este, renovación… Bueno, lo acostumbrado. La fiesta es
tradición.
El debutante Garzón por su lado, reunió la
prensa y le dijo: Tuvimos poco tiempo, fue un milagro, quisimos complacer a
todos (imposible)…, la llegada de Morante a última hora nos obligó a rehacer
carteles, el cambio tendrá que esperar. Quizá el año entrante… Antonio Lorca le
rezongó en El País: No tuvo tiempo para el cambio, pero sí para colocar a los
recomendados.
Mohines aparte, un nombre sobrevuela el
panorama del 2026. El de Andrés Roca Rey. De a corrida postinera en Castellón,
Valencia y Olivenza por ahora, no quiso más. Incluida “Resurrección”, cuatro en
Sevilla, que a unos parece mucho, e incluida “Beneficencia”, dos en Madrid, que
a los mismos parece poco. Además de su efigie descamisada en el llamativo cartel
oficial, que levantó algunas dolidas y no bien sufridas ampollas. Pero qué va, no
os ofusquéis que mas sangre echáis.
Ya se sabe, en esto de vender entradas y TV, el
cliente siempre tiene la razón, y el impacto cultural y la soberanía de la
taquilla imponen porque imponen al espada peruano. Histórico, pero insuficiente
consuelo para el acosado toreo de América. Qué por demás, luce justa representación.
Casi toda mexicana.
Morante, (cuyo retiro no fue tal) es la gema diferencial
y cotizante de la feria de abril en El Baratillo. Cuatro contratos, quizá cinco
(si acepta el de San Miguel), ponen al de La Puebla en el pedestal que por
cuarenta años Pagés (Diodoro Canorea) levantó para Curro Romero en el siglo
pasado. Y el morantismo, al que tanto hizo llorar con su tremendo amague coletero
de Las Ventas, contento, cómo no, y el resto también. Luego se supo que también
irá a Jerez. Mejor.
Tras ellos, muy cerca, y alguno sorprendentemente
hasta con más comparecencias, las otras figuras, los emergentes, los del común y
los nuevos (pocos más bien). Todos elegidos en un marco (amplio) de
comercialidad, concertación y meritocracia. Salvo claro, algunas excepciones de
apoderamientos mágicos.
¿Y del toro? Casi no se habla. “Los toros están 'ahogados” reza un titular del jueves. Y en términos generales, por los carteles, lo proverbial. El duro para los modestos y el de “garantía” para las figuras.
Epílogo luctuoso. Uno de López Gibaja mató la noche del viernes, a Eustaquio
Martín “Taquito”, veterano aficionado (71 años), en la primera capea de Ciudad
Rodrigo. Otro mártir modesto de la Fiesta. Pesar, respeto, Q.E.P.D.
lunes, 9 de febrero de 2026
RESACA DE LA GALA - VIÑETA 597
Resaca de la gala
Jorge Arturo Díaz Reyes, Cali, Colombia, 8 II 2026
Disipado el relumbrón de la ceremonia, enrollada
la alfombra roja, extinguido el eco de los discursos, confirmados los carteles,
Las Ventas entra en la tensa espera de sus toristas festejos de apertura, marzo-abril,
y de los treinta y uno que irán del 1º de mayo al 14 de junio (ferias contiguas
de la Comunidad y San Isidro). Período sustantivo para la tauromaquia mundial.
“El corazón del toreo”, como lo proclama su cartel oficial. El concilio de la
fe.
Ese mes y medio en que se refrendan los cánones,
la liturgia, el rito, el toro, el toreo, el torero, la afición, el público, la
autoridad, el relato, la estética, la verdad, el estado de opinión en la fiesta…
A examen todo. La tradición y los valores frente
al cambiante espíritu de las épocas, modas, gustos e intereses. Los cuales, fluyendo
a través de la taquilla, permean primero la superestructura y tocan la
estructura. El soporte.
Primero al toro, que debe serlo a plenitud, en
integridad, tamaño, edad, peso (ahí están los veterinarios). Épocas hubo (la de
plata, 1923), de los cinco años y los 570 kilogramos mínimos reglamentarios. Hoy,
(Decreto 57 de 2008) son bastante menos, cuatro años y 460 kilos. Que algunos aún
encuentran excesivos, pero a los que la plaza no desciende nunca, pese a las
diatribas de los pregoneros del toro mini. Pese a ellos, ha sido piedra base de
su rango y prestigio como primera del mundo. Junto al trapío, el privilegio de
la fiereza sobre la docilidad, la soberbia sobre el apocamiento y el poder
sobre la blandura…, expresos en el apego a sus hierros preferidos. No es el
único argumento, cierto, pero sí el principal.
Luego, aunque no en importancia histórica, el
madrileño sentido de la “verdad” y la lealtad en la lidia, de la primacía de la
esencia sobre el ornato, de la postura sobre la impostura. Defendidos dura, aunque
no infaliblemente, por los aficionados más exigentes de la plaza, concentrados en
el tendido siete, aledaños, y también entreverados por el resto del graderío, (que
seguro ni asisten, ni ven las galas).
Ese draconiano modo de juzgar que llega hasta
la irreverencia y la intolerancia. Especialmente con muchas de las figuras (ídolos),
como expresión fundamental de que el culto es más importante que el oficiante,
que la misa es más importante que el cura, y que la púrpura pesa. Al gran
Morante de la Puebla, por ejemplo, le hicieron esperar 28 años antes de abrirle
su primera puerta grande. Para no remontarnos al, “En Madrí que atoree San
Isidro”, de “Guerrita” y más atrás.
¿Pretensiones de perfección, iluminismo, fanatismo?
No, no, creo qué de lo contrario, de realismo, de autenticidad. Del íntimo asumir
la corrida como rito de honor, como, alegoría y catarsis de la vida (tragedia).
En la que placer y sufrimiento, alegría y enojo, belleza y fealdad, triunfo y
derrota…, tienen lugar, son inherentes.
En Madrid se asiste al culto sacrificial del
animal totémico con devoción, gozo y sufrimiento. Es proverbial su respeto por el
fracaso en la honesta lucha, por los modestos que afrontan con estoicismo los
mayores retos, por los que se superan a sí mismos, por los bravos que mueren
como tales. Esto claro, no es unánime siempre. No son infrecuentes las ruidosas
discrepancias entre unas y otras partes del público. Con los que sienten lo contrario,
con los turistas, recreacionistas, neófitos… que también pagan, tienen gustos y
derecho a la contradicción. O con el palco. Democracia.
Sin embargo, la resultante secular, esa que ha
mantenido la idiosincrasia, la identidad (cada una tiene la propia), el rango primado
suyo, y de las que por siglos la han precedido a la vera de la calle Alcalá, es
aquel “gen” cultural, expreso en el predominante rigor de los primeros. El
que, explicaría sus para otros inexplicables puntos de vista. Por él, aun Madrid
locuta…, y ahora por TV, urbi et orbi.
lunes, 2 de febrero de 2026
FESTIVALES - VIÑETA 596
VIÑETA 596
Festivales
Jorge Arturo Díaz Reyes, Cali,
Colombia, 2 II 2026
César Rincón en Las Ventas, octubre12 2025. Foto: Artetaurino.TV
Con casi seis meses de anticipación, Istres
anuncia el “homenaje de Francia” a César Rincón. Será su cuarto festival desde la
reaparición, el 12 de octubre pasado en Las Ventas, cuando a plaza llena
desorejó el novillo de Garcigrande.
Hazaña que abrió la puerta para los
nostálgicos reencuentros con la afición de su país; diciembre Cali, enero
Manizales. Festivales más concurridos que las corridas de toros, pero en los
que su espada, otrora tan certera, le impidió refrendar, ambas veces, el triunfo
de Madrid.
Porque lo había justificado con esa
tauromaquia sobre la cual erigió su leyenda y que volvió con él como si no se
hubiese ido nunca. Ahora en festejos menores, claro. No con el toro de aquellos
días, los más gloriosos de la hoy terminal tauromaquia colombiana. Aquellos desaforados
ochenta y noventa, cuando tantas cosas ocurrieron…
No con Santaneritos, Bastonitos,
Alentejos…, por supuesto. Pero en contrapartida, dando la ventaja de sus
sesenta años, sus dos décadas de retiro, y el alternar con figuras en plena
vigencia. Y así, otra vez, la recia, sabia y bella lidia. El sitio, la
distancia, la jurisdicción, el embroque, la verdad. La pequeña y bravía planta
de torero grande. El resolver lo posible y lo imposible. La vergüenza, el tesón
y la emoción...
Nuevamente su manera, marca de una época, frente
a nuevos públicos. Los “millennials”, que fueron a verle porque no le habían
visto, y los viejos que fuimos a verle porque no habíamos olvidado haberle
visto. Unos a descubrir, otros a revivir. Y ambos conmovidos. Aunque los de
ahora, me parecieran, más por el personaje que por los hechos, más por el ídolo
que por el toreo, más por el héroe que por el heroísmo.
Onda qué por acá no alcanzó a los palcos, los
cuales le negaron la segunda oreja en una ocasión, y le soplaron los tres
avisos con ferroviaria relojería en la otra. Bueno, así pasa.
De todas formas. Parafraseando a Bukowski. “Los
escritores famosos son como los presidentes: las masas les votan porque se ven
reflejadas en ellos”. Igual con los toreros. Pero las masas cambian de
tiempo en tiempo, y cuando una y otra vez continúan votando al mismo, (escritor
o torero), terminan por ascenderlo de famoso, a clásico.
Esa es la esencia de los festivales, reconectar
la tradición, mantener el hilo de la historia, comprobar que somos nuestro
pasado. Bienvenido este cuarto de César. ¿Habrá más? ¿Por qué no? ¿Cuántas
veces no reabrimos El Quijote…, o al menos el álbum familiar?
lunes, 26 de enero de 2026
DESPUÉS DE MIGUEL ÁNGEL - VIÑETA 595
VIÑETA 595
Su mensaje personal de año nuevo, vía whatsapp, me anunciaba la en cualquier momento fatal noticia que, no por eso llegó menos triste y desoladora, antes de lo imaginado:
Querido Jorge Arturo. Sigo recibiendo tus textos, que leo con sumo agrado. Creo también llegado el momento de que conozcas de primera mano que el último diagnóstico que tengo es el de una metástasis de cáncer en páncreas, hígado y peritoneo. Esto, lo sabes igual que yo, va muy rápido, por lo que no creo que pueda verte en San Isidro (¡ojalá que sí!).
Las notas, artículos, pésames y obituarios que al momento de su muerte llenaron la prensa taurina, destacaron bien su obra y legado. Su indeclinable labor de difusión, docencia, y defensa de la fiesta por todos los medios. Su elevar la tauromaquia al ámbito académico universitario. Los muchos que formó, los importantes y merecidos premios, aunque quizá insuficientes, que en vida reconocieron y dan fe de sus aportes..., valen.
Pero entre todos, un hecho tal vez lo ponga en la más larga posteridad. Uno muy concreto. Haber sido el primer hombre que puso la cultura taurina en el ciber espacio, en el Internet. El que la disparó allá. El que superó la órbita no digital, y amplió el ámbito taurino al infinito. “¿Inter.. qué?” se oía por entonces, contaba.
Y lo hizo fundando el portal, Burladero.com, (hoy Burladero.TV). Con Martín Ruiz Gárate…, “el autor del parto, la madre de la criatura, y yo, que me convertí en el padre tutor del invento”. Así relató el alumbramiento. Luego, liderando un juvenil grupo de colaboradores, en mayoría sus alumnos de la Universidad Complutense, y entre los cuales nos honró agregándonos a Francisco Tijerina de México y a mí desde Colombia. Amigos éramos.
“Burladero.com. La aventura de los toros en Internet”, tituló su libro testimonial (224 págs. Madrid, Egartorre, 2003), fuente de las citas. El proyecto comenzó a fraguarse, el frío 30 de enero de 1998, “en un café de la calle Don Ramón de la Cruz de Madrid”. Allí, padre y madre, lo echaron a andar. Y al fin el Portal salió al espacio infinito con su primera plana el 1º de febrero del 2000; La noticia era: “La muerte de Diodoro Canorea…” Consignó para la historia Mario Juárez, novel jefe de redacción.
Fue el primero, y hoy el más antiguo de los muchos portales que le siguieron, y que han hecho del medio digital el más importante y eficaz, sobrepasando los tradicionales, bellos, pero lentos impresos. Sí, una revolución, exigida por la época. Con ideología: “Libertad de expresión… Información pura y dura…, distinguiéndola de la opinión, y…, prohibido trincar…”
Así, Burladero.TV, dirigido en su segunda y más larga etapa (23 años) por Juan Carlos Mesa, es por tanto el decano vigente de los toros en la Web.
Ahora que Miguel Ángel se ha marchado para siempre, debemos recordar en su honor, que entre todas las cosas que la fiesta fue, jamás fue como después de esta “aventura” capitaneada por él. No lo podremos olvidar.




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