VIÑETA 596
Festivales
Jorge Arturo Díaz Reyes, Cali,
Colombia, 2 II 2026
César Rincón en Las Ventas, octubre12 2025. Foto: Artetaurino.TV
Con casi seis meses de anticipación, Istres
anuncia el “homenaje de Francia” a César Rincón. Será su cuarto festival desde la
reaparición, el 12 de octubre pasado en Las Ventas, cuando a plaza llena
desorejó el novillo de Garcigrande.
Hazaña que abrió la puerta para los
nostálgicos reencuentros con la afición de su país; diciembre Cali, enero
Manizales. Festivales más concurridos que las corridas de toros, pero en los
que su espada, otrora tan certera, le impidió refrendar, ambas veces, el triunfo
de Madrid.
Porque lo había justificado con esa
tauromaquia sobre la cual erigió su leyenda y que volvió con él como si no se
hubiese ido nunca. Ahora en festejos menores, claro. No con el toro de aquellos
días, los más gloriosos de la hoy terminal tauromaquia colombiana. Aquellos desaforados
ochenta y noventa, cuando tantas cosas ocurrieron…
No con Santaneritos, Bastonitos,
Alentejos…, por supuesto. Pero en contrapartida, dando la ventaja de sus
sesenta años, sus dos décadas de retiro, y el alternar con figuras en plena
vigencia. Y así, otra vez, la recia, sabia y bella lidia. El sitio, la
distancia, la jurisdicción, el embroque, la verdad. La pequeña y bravía planta
de torero grande. El resolver lo posible y lo imposible. La vergüenza, el tesón
y la emoción...
Nuevamente su manera, marca de una época, frente
a nuevos públicos. Los “millennials”, que fueron a verle porque no le habían
visto, y los viejos que fuimos a verle porque no habíamos olvidado haberle
visto. Unos a descubrir, otros a revivir. Y ambos conmovidos. Aunque los de
ahora, me parecieran, más por el personaje que por los hechos, más por el ídolo
que por el toreo, más por el héroe que por el heroísmo.
Onda qué por acá no alcanzó a los palcos, los
cuales le negaron la segunda oreja en una ocasión, y le soplaron los tres
avisos con ferroviaria relojería en la otra. Bueno, así pasa.
De todas formas. Parafraseando a Bukowski. “Los
escritores famosos son como los presidentes: las masas les votan porque se ven
reflejadas en ellos”. Igual con los toreros. Pero las masas cambian de
tiempo en tiempo, y cuando una y otra vez continúan votando al mismo, (escritor
o torero), terminan por ascenderlo de famoso, a clásico.
Esa es la esencia de los festivales, reconectar
la tradición, mantener el hilo de la historia, comprobar que somos nuestro
pasado. Bienvenido este cuarto de César. ¿Habrá más? ¿Por qué no? ¿Cuántas
veces no reabrimos El Quijote…, o al menos el álbum familiar?

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