VIÑETA 609
Aquellos
sesenta… (XI)
Jorge Arturo Díaz Reyes, Cali, Colombia, 4 V 2026

Las Ventas, óleo Sánchez Manso. Portada libro, Madrid cátedra del
toreo. Suárez-Guanes
Las once capitales taurinas del mundo eran por entonces: Madrid,
Sevilla, Bilbao, Valencia, Pamplona, Barcelona, en España. En América:
México, Lima, Bogotá, Quito, Caracas. Once, de las cuales, hoy solo seis
dan corridas. No está el toreo mejor que nunca.
Y este año, a cuatro días del inicio de la feria magna en la primera de
todas, con la ausencia de Morante de la Puebla y la incierta aún
de Andrés Roca Rey, máximas figuras del momento, convalecientes ambos de graves
cornadas, recibidas en Sevilla, es inevitable volver la memoria a las ferias de
aquellos años. Cuando no faltaban los grandes.
Cuando no había satélite, y no se transmitía como ahora en directo por
televisión, magníficamente, por cierto. Cuando las noticias nos llegaban por
acá, tan diferidas, tan lentas y de tercera o cuarta mano. Cuando no existían,
el celular ni el internet, que han hecho universal, multitudinaria y permanente
la vieja tertulia tabernaria. Cuando teníamos los aficionados ultramarinos que
esperar semanas las revistas, que nos traían el relato, las fotos, y las exégesis
de la gran feria, sus corridas, faenas, glorias, pesares, veredictos... Cuando eso
era todo cuanto podíamos saber, creer y repetir.
San Isidro, donde pasaban tantas cosas buenas y malas, pero todas
importantes. Esa feria lejana, a la que no habíamos peregrinado aún. En Las
Ventas, quizá más que hoy, guía del toro, por su toro, medida y dictado del
presente y el futuro, de lo cierto y no cierto, de lo justo y lo injusto, de lo
bello y lo feo. Que cotizaba la cartelería (toros y toreros). Donde una
ovación, una vuelta al ruedo, una oreja, y ni se diga dos y la Puerta Grande,
no solo eran noticia y dato estadístico, sino historia universal.
Un acto de fe. Toda historia lo es. Más, para los que no estábamos allí.
Aunque ahora, guardadas proporciones, también. Lo estamos viendo con los
propios ojos, y el audio nos explica con pontificia voz, que no, que no es lo
que vemos sino lo que deberíamos ver. Con esas insignificantes salvedades, vuelvo
a la voz de los recuerdos. Qué también…
Cómo juzgó Madrid esos diez sanisidros. Qué pasó en ellos, a quiénes
derrotó, a quienes ungió como triunfadores. Sí, pues la historia la escriben
los triunfadores, como hizo notar George Orwell.
En el sesenta, la premiación oficial fue así: Trofeo de la feria, y por
supuesto, consagración definitiva del ni siquiera veinteañero aún, Diego Puerta.
Mejor estocada, Antonio Ordóñez, pero también su faena “del siglo” al atanasio,
“Bilalarga”. Y en esta misma corrida,
la confirmación del místico Mondeño.
En el 61, un acontecimiento jalonante. El sábado 13 de mayo, la
triunfal alternativa de El Viti, Puerta grande con toros de Alipio y Escudero
Calvo. Y el viernes 19, los atanasios (todos ovacionados en el arrastre) cogen
a Camino y a Puerta, y Gregorio Sánchez los mata solo.
En el 62, Todo fue para Jaime Ostos y el venezolano César Girón,
quienes el 16 y el 28 de mayo respectivamente, salen a hombros con sendas tres
orejas. Uno, de los galaches, y el otro (resurgido), de los de Gamero Cívico.
También es el año en que por primera vez participan en la feria tres
colombianos: Joselillo de Colombia, con toros de Barcial el domingo 6. Pepe
Cáceres que confirma y pincha dos grandes faenas a toros de Montalvo, el martes
día de San Isidro; y Alfonso Vázquez II quien doblemente ovacionado debuta con
novillos de Pallarés el viernes 29.
En el 63, el inicio de una leyenda, Paco Camino al fin conquista Madrid
de una vez y para siempre, con dos estruendosos triunfos, cortando tres orejas
a toros de Oliveira el viernes 17 de mayo, y cuatro a toros de Galache el
sábado 18. También fue la feria de la grave cornada de César Girón por su
primer toro de Pinohermoso.
En el 64, la histórica confirmación y grave cogida a El Cordobés por el
primero de Benítez Cubero el miércoles 20, y la tarde del jueves 14 de mayo en
que se descubre a El Pireo quien les corta tres orejas a novillos de Baltasar
Ibán.
En el 65, el triunfador indiscutido de San Isidro es El Viti con dos
Puertas grandes, cortando cinco orejas a toros de Miura y Galache, los días,
lunes 17 y martes 25 de mayo respectivamente. S.M. con su toreo majestuoso se
convertiría luego, en uno de los más grandes toreros en la historia de la plaza
y del toreo. 12 puertas grandes, dos más que Camino y 36 orejas cortadas,
cuatro menos que Camino. Madrid lo bendijo… Bueno, aquí se agotó el espacio por
hoy… (continuará).
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