martes, 22 de septiembre de 2020

TODOS AL AGUA - VIÑETA 373

Viñeta 373
 
!Todos al agua!
Jorge Arturo Díaz Reyes, Cali septiembre 22 de 2020
 
Titanic. Oleo Willy Stöwer, https://commons.wikimedia.org/
Simón Casas es el gran capitán de la fiesta. Comanda su buque insign
ia “Las Ventas” y otros de gran calado. Cuanto dice trasciende. Condición del rango. Más ahora, cuando con mar tormentoso su flota libra una batalla quizá definitiva, quizá última.
 
En circunstancias tales, frases que fuera de contexto sonarían simples, adquieren dimensiones épicas. La historia se complace atesorándolas.
 
César entrando en las Galias: La suerte está echada… Ricardo III, cercado en un lodazal de Bosworth: Mi reino por un caballo… Barreiro acorralando a Bolívar en el Pantano de Vargas: ¡Ni Dios me quita la victoria! McArthur huyendo de las Filipinas: ¡Volveré!
 
Pues anteayer, Simón, transbordado a Nimes, buscando las aguas más propicias de La Vendimia, soltó tras la corrida, una no menos impactante: “Sí el barco de la fiesta se hunde todos somos responsables” Y agregó: “Todo el mundo, desde los profesionales hasta la prensa”.
 
Ese mismo “todo el mundo”, al que semanas antes había hecho saber por medio de su contramaestre, que Madrid no daría toros este año. Mejor dicho, que el gran portaaviones de la armada no entraría en combate.
 
Bueno, ya que andamos en metáforas navales, sigamos la corriente y recordemos también que bravos capitanes se han hundido con sus barcos. Prefiriendo morir antes que abandonar ningún pasajero, tripulante, o el patrimonio que se les confió. Código de honor.
 
Frente a Finisterre, hace 138 años, el capitán y la tripulación entera del Douro, excepto el oficial al mando de los botes salvavidas y dos marineros para gobernar cada uno, se fueron al fondo sin queja, tras poner a salvo todo el pasaje. Edward John Smith, impasible se sumergió con su Titanic. Hans Langsdorff, se envolvió en la bandera de combate del Graff Spee y se pegó un tiro, avergonzado por haber sobrevivido.
 
De otro lado, no ha mucho, al italiano Francesco Schettino le condenaron a 16 años de cárcel por escapar del Costa Concordia y al surcoreano Lee Joon-seok a cadena perpetua por abandonar el Sewol; naufragios donde desaparecieron centenares de personas. Dejar la nave sin liderazgo en trance crítico, fue lo que más pesó en el criterio de los jueces.
 
No vale a un capitán que naufraga distribuir la responsabilidad entre todos y subirse a un bote salvavidas. Gaje del oficio que debe tenerse presente antes de aceptar la jerarquía. Pero en fin, mejor no comparar la fiesta con un barco a pique. 

martes, 15 de septiembre de 2020

¿PARA VERDADES EL TIEMPO? - VIÑETA 372

 Viñeta 372
 
¿Para verdades el tiempo?
Jorge Arturo Díaz Reyes, Cali septiembre 15 de 2020
 
Fragmento cartel novilladas andaluzas 2020. www,burladero.tv
La historia no es como es sino como la cuentan. No sé cómo contarán los historiadores taurinos este año de la peste. Lo que sí sé, porque siempre ha sido así, es que independientemente de los hechos, los indicios, las pruebas, los testimonios, los matices, las contradicciones, al final se impondrá un relato único, el sentir colectivo.
 
En siglos anteriores fue más difícil sustraerse a él. Primero, debido a la lejanía de todos con los acontecimientos, estos no podían ser desmentidos sino por los pocos testigos presenciales o los protagonistas. Segundo, porque oponerse a la “verdad” general siempre ha sido problemático.
 
En esta época, cuando todos estamos ahí viendo a través del Internet; “en directo”, desde múltiples ángulos, encuadres, aproximaciones, velocidades y repeticiones, cada quien puede construir y difundir su propio relato. Parecería que ya la cosa es otra cosa.
 
Pero no, nuestra misma subjetividad, preferencias, deseos nos engañan. Además, la edición y la interesada narración simultánea, que nunca faltan, son capaces de volvernos el día noche. Somos influenciables. Mucho. Que lo digan el cine, la publicidad y las transmisiones de futbol.
 
¿Cuántas veces frente a la pantalla (TV o PC), la voz “autorizada” o el texto nos hacen ver que lo que no vemos, y lo creemos, y le damos “like” y lo reenviamos? Que cada cual se ponga la mano en el pecho y se conteste.
 
Entonces, volviendo al ruedo actual ¿cuál será la historia? ¿Quién puede asegurar que los que ahora están luchando a brazo partido por mantener el culto vivo luego no quedarán como villanos? ¿Que los que se inhiben no serán sus acusadores? ¿Que los que cargan la suerte no serán ignorados? ¿Qué los que reniegan no serán aclamados? Hoy es pronto para saberlo, mañana será tarde para esclarecerlo.
 
Entonces, aunque aún viendo lo que pasa cueste discernir con certeza méritos y deméritos de cada uno; aficionado, ganadero, torero, empresario, crítico, periodista, político, autoridad…, vale intentarlo personalmente, recordarlo y no dejar nuestra juicio y gratitud a otros o a las tardías e inciertas verdades del tiempo. Es cosa de honor e higiene de conciencia.

martes, 8 de septiembre de 2020

HONOR DE FILÓSOFO - VIÑETA 371

Viñeta 371
 Honor de filósofo 
Jorge Arturo Díaz Reyes, Cali septiembre 8 de 2020
  
Hércules y el toro, cerámica griega 470 AC. Foto: https://commons.wikimedia.org 
En estos días de muerte, bandadas de aves vuelan en círculo sobre la tauromaquia. Cada vez más cerca, cada vez más ávidas, cada vez más oportunistas.

Las negras alas ensombrecen el cielo de los toros en Madrid, México, Lima, Bogotá, Lisboa, Quito, Barcelona, Cali... Los enrojecidos ojos adivinan una res vieja, debilitada por males preexistentes, acosada por la pandemia y tirada en el campo. Los hoyos encima de los corvos picos inhalan cadaverina. Las garras filosas presienten carne. Las calvas cabezas deliran por jirones de vísceras. La indefensión les excita.

Las hay de diversa especie; políticos de rango nacional, municipal o veredal; periodistas, intelectuales, artistas, filósofos, charlatanes, “Infuencers” de variado alcance. Oportunistas todos, intolerantes todos.

Adeptos escapan. Reconocidos campeones de la causa, arrojan sin pudor sus armas y corren. Unos despavoridos, otros con vergonzante disimulo, y no falta quien cambiando de bandera se revuelve contra lo jurado buscando algún despojo.

En mi cotidiana revista de prensa encuentro ayer en El Mundo, un insoslayable artículo de Juan Diego Madueño:  El desencanto de Víctor Gómez Pin: “La tauromaquia ha de medir su abismo". Que se anuncia como su insistencia en la defensa de la fiesta, lo cual definitivamente no es. Todo lo contrario.

El connotado pensador y aficionado catalán, fruidor de aquel toreo próspero que florecía en su región antes del anatema y contra el cual rompió lanzas, acaba de publicar: “El honor de los filósofos”. Libro prolijo de 600 páginas, del que solo he alcanzado a leer el sustancioso prólogo.

Pero volviendo con sus confesiones a Madueño, de que ya no le interesa la defensa de la tauromaquia, porque después de haber repetido tantas veces los mismos argumentos, "me da vergüenza… No voy a repetirlos ni una vez más".

Aduciendo ahora que desde su posición de viejo izquierdista sesentayochero (Paris, La Sorbona) rechaza la connivencia taurina con la ultraderecha, “que en ocasiones se sirve meramente de la tauromaquia como la sangre de un perro famélico sirve a la garrapata…, que elige a un torero como personaje emblemático” (¿Morante?). Clama que a su amigo Antonio Ordóñez nunca se le hubiera ocurrido hacer algo parecido.

Pues ello incluso ha permitido a un miembro de Unidas-Podemos, llamarla “franquismo resucitado” y a los aficionados, bárbaros. Como en un lánguido deja vú lamenta: ¿se da cuenta del peso de sus palabras, de la ofensa profunda…, de lo que significa tratar a millones de personas como bárbaros?

Pero concede, “Hay varias causas que la han colocado ahí (a la tauromaquia, en el abismo)… Una de ellas antropológica… El conocimiento de alto grado... se ha expandido en imperativo de que la instrumentalización no sólo no debería afectar a los seres humanos sino que la niega a cualquier ser que sea susceptible al sufrimiento.”

Concluyendo: “…Esas dos cosas, el animalismo y la política, hacen muy difícil a los defensores de la tauromaquia (él ya no lo es) sustraerse de las críticas… Tiene que saber que es una minoría y debe aceptar el devenir intelectual del mundo… Cuando hay un gran peligro hay que tener una gran respuesta. La tauromaquia no la tiene".

Para invitar finalmente a digerir la derrota total, de la cual huye, sollozando por sus recuerdos: “¿Tirarán las estatuas de los toreros? "¿Qué va a pasar en Ronda? Hay monumentos... No sé si los respetarán”.

Ante todo eso, también yo me pregunto si en el “honor de los filósofos” (correspondencia entre pensamiento y comportamiento) caben oportunismo, apostasía y deserción. Así sea con el triste pretexto de que “Ahora, en Barcelona, hay más mascotas que niños”. Esta curiosidad por sí sola me obliga comprar el libro.

martes, 1 de septiembre de 2020

TIEMPOS VIRTUALES - VIÑETA 370


Viñeta 370

Tiempos  virtuales
Jorge Arturo Díaz Reyes, Cali septiembre 1 de 2020

Foto (fragmentó pixelado): https://www.las-ventas.com

¿Vemos lo que vemos? Por supuesto que no. Vemos lo que creemos ver. El ojo recibe las imágenes, las proyecta invertidas en la retina, esta las convierte a impulsos eléctricos, las envía al cerebro que las voltea, las ubica, las identifica, les da volumen, dimensión, forma, etc. El proceso dura unas trece milésimas de segundo. Casi nada, pero de todos modos lo que vemos además lo vemos, en pasado. Reciente, pero pasado, al fin y al cabo.

El ojo tampoco recibe colores. Capta longitudes de onda luminosas. Solo una parte de ellas, las otras no. Las que admite las interpreta como colores (unos diez millones de tonalidades entre violeta y rojo). ¿De qué color son las otras? Nadie lo sabe.

Esta virtualidad se ha expandido en los tiempos nuestros. Rotulados de la “posmodernidad” y más que otros, los de la imagen, de la realidad simulada, de las cosas no son como son sino como parecen. Del arte no formal, del surrealismo, la psicodelia, el teatro del absurdo, el cine digital, el viedeojuego vívido, la televisión omnipresente, el internet ubicuo y el ambular por la otra dimensión; el ciberespacio

¿Cuándo empezó esto? Quizá no, como su apodo sugiere, al decaer el “modernismo”, sino al tiempo con él, o paulatinamente antes, mucho antes. Imposible precisar. Son marcas arbitrarias, no científicas, referencias de tendencias culturales que como las modas han ido y han venido, a necesidad de cada período. Expresiones de la vieja búsqueda humana de mundos alternativos; simbologías, iconologías, mitologías.

Desde marzo pasado, cuando se reconoció esta pandemia y cundieron alarma, miedo al otro, distanciamiento social, encierro… la virtualidad se hizo casi total. El abandono del escenario y la reclusión impusieron el teletrabajo, el teleocio, la telerrealidad, la televida y el extrañamiento. Seis meses ya.

Durante ellos, Enrique Ponce ha toreado, el que más, una decena de corridas. Bien por él. Pero aritméticamente menos de la décima parte de las toreadas en 1918 por Joselito El Gallo (104), cuando otra peste respiratoria (gripa española) mató más de cien millones de personas. Esta vez no hemos llegado al millón y ojalá no llegáramos.

Sí, los festejos han disminuido mucho, por contra los trofeos se han multiplicado más. Y es inevitable preguntarse, volviendo al principio: ¿Realmente se está viendo lo que se ve, toro, torero y toreo? ¿O también estamos virtualizando de más en esto por el virus?


martes, 25 de agosto de 2020

QUERIDO ANTONIO... VIÑETA 369


Viñeta 369

Querido Antonio…
Jorge Arturo Díaz Reyes, Cali agosto 25 de 2020
Madrid, la cuadrilla de Javier Castaño, Junio 1º de 2013. Foto: https://www.las-ventas.com

Ayer, al despertar, la primera noticia fue la de tu muerte. Qué dolor. Desde muy lejos te lloro y pienso en tu familia. Todo tan inesperado, tan irrevocable, tan triste...

Ir dejando los amigos por el camino es una de las peores pesadumbres que trae la vejez. El mundo de uno se va desmoronando y los personajes que lo poblaron se lo van llevando a pedazos. Tú, la pérdida más reciente.

Compañero de corridas, de conversaciones, aficionado integral, amigo afectuoso, crítico serio. Tantas tardes en Las Ventas, hombro con hombro, mirándonos sin hablar en los momentos cruciales. A veces con sorpresa, otras con alegría o con enojo, y algunas, las menos, desbordados por el sentimiento.

Como aquella 24 de San Isidro. Hace ya siete años, cuando al terminar los dos primeros espléndidos tercios a “Pilarico” el 5º de Cuadri, negro, cuatreño de cinco hierbas, con 620 kilos, manso por cierto, el picador Tito Sandoval y los banderilleros: David Adalid, Fernando Sánchez y Marco Galán arrancaron la vuelta al ruedo, sin su matador Javier Castaño, quien aun no había iniciado faena, bajo una ovación de órdago que les brindaba la pletórica plaza en pie.

Al pasar abajo de nosotros, la estructura temblaba. Con un nudo en la garganta, te miré de reojo, queriendo espiar tu reacción y estabas con la vista en el ruedo, estático, silencioso, absorto, sin aplaudir, pero con las lágrimas rodando por tus mejillas. No te dije nada. En ese instante me abrumó la certeza de lo trascendental, del significado, de la hondura, de la devoción.

Madrid 2014. Tertulia Onda Cero. Antonio Carrasco a la izquierda de Paco de 
León (centro). Acompañan: La Marquesa de Vega de Anzo, Manuel Muño
Infante expresidente de Las Ventas, matador Javier Vasquez, ganadero José 
Escolar, Pepe Mata de Toros en el Mundo y Jorge A. Díaz de Cronicatoro. 
Esa imagen, antes de otras, ilustra la portada del archivo que guarda mi memoria de ti. Archivo en cuyas entrañables páginas también figuran como notas de aprendizaje las tertulias previas de corrida en “Onda Cero” a las que dada la importancia de los invitados no me sentía merecedor de asistir, pero a las cuales concurría obligado por ser tu quien me invitaba. Cómo decirte no. Cómo decir más cosas ahora.

Para los que tuvimos el privilegio de tu amistad franca y generosa, dejas en la grada y el corazón un vacío irreparable. Ya nada será lo mismo. Partes en tiempos aciagos. Gracias por tanto querido Antonio Carrasco, devuelve tus átomos al universo y descansa en paz.


martes, 18 de agosto de 2020

ABUSO DE LA ESTADÍSTICA - VIÑETA 368


Viñeta 368

Abuso de la estadística
Jorge Arturo Díaz Reyes, Cali agosto 18 de 2020
Pamplona fin de corrida
El argumento más contundente contra las corridas de toros es que no gustan a la mayoría. Golpea como quizás el garrotazo de un cavernario.

Admitámoslo, cuarenta mil años después el mazo del cavernario ha sido reemplazado por la tecla “like” (me gusta), y su número aplasta.

Es la era digital. El poder en la punta del dedo. De todos y de cada uno. ¡Clic y ya! ¿Democracia extrema? ¿La que no pudieron sospechar los griegos, los revolucionarios dieciochescos franceses y norteamericanos, ni nadie hasta Bill Gates? Lo sería, creo, si el albedrío de los digitadores fuese inteligente y libre.

¿Lo es? ¿O ese fatal golpecito de tecla obedece condicionamientos culturales, prejuicios, instrumentaciones subliminales, pulsiones manipuladas? ¿Actúa siempre con sensatez la gente? ¿Elige siempre bien?

¿A sus políticos por ejemplo? ¿A Hitler en 1936 con el 99% de los votos y nueve años después Alemania en cenizas, cargando una culpa histórica y la mitad de su población muerta?

¿Lo hicieron cuándo crucificaron a Cristo por voto popular? ¿O antes, cuándo (según Nietzche), Zaratustra bajó de la montaña dispuesto a regalar la verdad a los hombres, la predicó en el primer pueblo que topó y fue rechazado y ridiculizado?

Márchate Zaratustra… Hay acá muchos que te odian… suerte tuviste de que te tomaran a risa y en verdad has hablado como un bufón…” le amonestó el payaso de la torre.

No me entienden. No soy la voz para estos oídos” --Dijo el santo a su corazón entristecido... y desengañado.

La verdad, la justicia y la virtud no son decisiones electorales. No pueden serlo. ¿Por qué sí, la legitimidad moral de la tauromaquia, rito ancestral, profundo, complejo, cuyas alegorías, liturgia, ética y estética, no están al alcance de todos? ¿Por qué debe quedar a su merced?

Así fuese que, igual a tantas otras cosas vigentes, no guste a la mayoría, y hasta que dicha mayoría (no solo unos cuantos intolerantes), quiera prohibirla. ¿Pero, la cantidad es el derecho?

Los países donde ofician corridas (y las execran), se dicen democráticos, pregonan libertad de culto, respeto a la diferencia y a la existencia de minorías, étnicas, ideológicas, etarias, de género, culturales, artísticas..., aún las incomprendidas.

Eso, que debe proteger a los pocos de los más, prevenir las avalanchas de la superioridad numérica, evitar segregación, guetos, montoneras, linchamientos, asonadas, genocidios, está contemplado en sus constituciones nacionales. 

El derecho de todos, los menos incluidos, es lo único que puede impedir que la democracia sea una pantomima, una dictadura de masas, un abuso de la estadística, como acusaba Borges... Pues el cavernario sigue ahí.

martes, 11 de agosto de 2020

¿POLITIZAR EL EVANGELIO? - VIÑETA 367


Viñeta 367

¿Politizar el evangelio?
Jorge Arturo Díaz Reyes, Cali agosto 11 de 2020

Foto: Camilo Díaz
La tauromaquia nació como culto. Es así como ha vivido y así es como ha de vivir, o no vivir. En su ley, como las religiones actuales, todas más jóvenes que ella, pero con las cuales comparte un largo historial de persecuciones.

Los aficionados de hoy (era de consumismo, confort, humanización de animales y viceversa), sitiados por el odio, las prohibiciones, la discriminación, son tentados a olvidarlo, a escapar, a buscar salvación fuera de la fe; avengámonos, disfracémonos, vendámonos, politicémonos… les proponen por acá y por allá.

Cuidado, bienintencionados con esos cantos de sirena. Es por ahí, por los caminos inciertos del descreimiento, el relajo y la banalidad por donde se pierden las almas y los credos.

No olvidemos que el antiquísimo nuestro y el moderno negocio-industria levantado sobre él, son dos cosas distintas, aunque juntas. Con valores, códigos y ritos diferentes. Recordemos que lo de abajo, aún oculto por lo de arriba, lo sostiene. Que los llamados a sacrificar lo primero en aras de lo segundo, así estén de moda y por lo que se oye y se lee puedan ser mayoría, invitan a la disolución, al desastre.

Con el obligado respeto por el derecho a opinar de unos y otros, debo confesar que comulgo con los fieles a lo fundamental. A despecho de ser tachado “fundamentalista”, estoy con los que creen que los principios no se negocian, con los firmes, con los que saben que cuando los cimientos fallan, el edificio tambalea, se cuartea y se viene abajo, todo.

Miremos un ejemplo macro. El cristianismo, perseguido ferozmente por el imperio romano, en vez de admitir ser comprado, mixtificado, politizado; resistió, evangelizó, cristianizó, hizo sacro a su enemigo, y lo ha sobrevivido dos milenios. Cómo de allí en adelante hizo con todos los sistemas políticos que ha cohabitado: el feudalismo coronado, el imperialismo de cruz y espada, la democracia laica y hasta el socialismo ateo.
  
¿Qué queremos salvar? ¿El culto, el negocio, ambos? La única manera de que sean los dos, o al menos el primigenio, el esencial, es evangelizar el comercio, el espectáculo, la política en vez de comercializar, espectacularizar o politizar el evangelio.

martes, 4 de agosto de 2020

EN ARAS DEL PROGRESO - VIÑETA 366


Viñeta 366

En aras del progreso
Jorge Arturo Díaz Reyes, Cali agosto 4 de 2020

 También la buena costumbre de la página taurina en los periódicos retrocede ¡Qué pesar! cada vez menos la mantienen, cuatro de ellos en Madrid: ABC, La Razón, El Mundo y El País.

Aunque esta última ensayando una dualidad nueva. Ser a un tiempo taurina y antitaurina. Verdadera revolución, que quizá llegue a sus otras secciones. Convirtiendo, digamos, la deportiva en antideportiva, la de cultura en inculta o animalizando la de “Gente”. Puede ser una eficaz estrategia de mercadeo para captar lectores de ambos bandos. Al fin y al cabo, algunos partidos políticos practican con éxito eso mismo de parecer simultáneamente una cosa y la contraria.

Por ejemplo, el pasado 28 de julio tras haber publicado un serio alegato defensivo del ganadero Victorino Martín, el diario echó encima un libelo firmado por Sergio Fanjul: “Dejen morirse en paz al toreo”. ¿Hubiese sido menos cacofónico escribir: ”Dejen morir en paz al toreo”?

De pronto. Pero no voy a glosar el estilo del joven autor, que se presenta públicamente como poeta, periodista, guionista, escritor, profesor y astrofísico. No soy quien. Me referiré solo al contenido, y eso porque me alude personalmente, como aficionado.

Se trata de una diatriba motivada por el acuerdo del Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid para promover la cultura taurina. Frente a tal agravio embiste contra esas instituciones, el toreo en general, el romanticismo, la “imagen mítica de España”, su “sociedad embrutecida”, las peleas de gallos, TauroTen, los toreros y hasta sus cambios de pareja.

Desde la consabida superioridad moral y el desconocimiento repite las manidas descalificaciones antitaurinas: tradición sin ilustración, sin futuro, antimoderna, cruel, bárbara, torturadora, macabra, obstáculo al progreso, dañina para “la marca España” el país y los españoles…, y concluye: hay que acabar ya con los toros “por más que los pintara Picasso o le gustaran a Hemingway.”

Nada nuevo, nada original, nada diferente a lo que gritan sus correligionarios pintarrajeados en las manifestaciones y asonadas a las puertas de las plazas.

No es cuerdo tratar de contraargumentar insultos o responder con otros, decía mi padre. Pero resulta inevitable cuestionar al menos la paradisíaca imagen del “mundo empático, diverso y compasivo” al cual, según él, nos lleva el “progreso” que los toros impiden.

¿A cuál progreso se refiere?
¿Al que para su avance ha renegado de los valores éticos y estéticos que la corrida consagra; honor, lealtad, valor, arte, respeto a la naturaleza y al origen?
¿Al que ha propiciado la segregación, desprotección, sojuzgamiento de los diferentes, las minorías y los débiles?
¿Al que ha llevado a odios, guerras y terrorismos atroces con tecnologías de letalidad y crueldad monstruosas?
¿Al que ha convertido la intolerancia, la impiedad, el genocidio y la tortura en hábito?
¿Al que se nutre de la masacre cotidiana de todas las especies y el expolio de los recursos no renovables?
¿Al que deificando el consumismo y el confort produce océanos inmanejables de basura y suciedad?
¿Al que derrite los polos y amenaza la existencia del hombre?
¿Al que hace del planeta un muladar, de la atmósfera una burbuja de miasmas y del hábitat un lugar pronto inhabitable?
¿Al que para continuar depredando necesita exterminar el toro y su culto?

Invocar ese “progreso” como camino del edén, llamar en su propia casa “embrutecido” al que no se comprende, culparlo y pedirle que renuncie a sí mismo es, por decir algo, una impostura de dimensiones astrofísicas.

martes, 28 de julio de 2020

EL SILENCIO DE LOS INDOLENTES - VIÑETA 365


Viñeta 365


El silencio de los indolentes
Jorge Arturo Díaz Reyes, Cali julio 28 de 2020

Gómez del Pilar brinda en Ávila por las víctimas de la pandemia. Foto: Valdivieso, www.burladero.tv

El fútbol, el automovilismo (Fórmula 1 incluida), el baloncesto (NBA incluida), el beisbol, el ciclismo profesional, que anuncia ya el Tour de Francia, el campeonato mundial MotoGP, el boxeo UFC, los conciertos y otros muchos espectáculos de masas, han reiniciado actividad. Sin público presencial, sí, pero con grandes audiencias televisivas.

¿Y el toreo, que siempre despreció y puso barreras a la televisión, qué? Paralizado. Excepto claro por gestos esporádicos como el de las dos corridas en Ávila y el fervor de algunos novilleros arriesgando, desorejando y triunfando en cosos de tercera o cuarta; Constantina, Torrijos, Añover del Tajo, Múnera, Beaucaire…, sin transmisiones, frente a graderíos vacíos, e ignorados por la prensa. O la victoria de las peñas de Castilla-La Mancha y Madrid logrando poder lidiar toros de siete años en festejos populares. Es la persistencia del culto sin el negocio.

Por su lado, los empresarios de las grandes plazas; Valencia, Sevilla, Madrid, Nimes, Pamplona, Bilbao… capitales de jurisdicciones regidas por partidos de ideologías diversas, cerrados e inmóviles. Mientras, los ganaderos miran más a los mataderos que a los ruedos.

La mayoría de los espadas, para quienes el toreo ya no es modus vivendi, pues durante la última década han estado lidiando menos de tres corridas al año per cápita, se unen a los subalternos, profesionales que viven de la desaparecida paga diaria y salen a competir voz en cuello con los demás damnificados de la crisis por los magros auxilios oficiales. Exigiendo justamente que no se les discrimine, “Tenemos hambre”, alegan.

Y las pocas millonarias figuras, unas de lejos y otras de cuerpo presente, acompañan a los protestantes, pero con un inocultable sesgo político, cuando no militancia manifiesta de oposición (“El mundo del toro está en pie de guerra contra el Gobierno”, dice Marca en su edición del jueves pasado). Cuando la verdad es qué retóricas aparte, ni en las comunidades donde manda la izquierda ni en las que manda la derecha se dan corridas ni socorros.

Además, la riqueza de estos peticionarios da munición a sus enemigos, antitaurinos que aprovechan para zaherir. Como Anabel Alonso quien los llamó falazmente “Panda de subvencionados”, o los resentidos que increparon a Cayetano, la voz más alta en la reivindicación, porque su casa vale dos millones de euros.

Eso en Europa. De América, ni hablemos. No se ve futuro. En Colombia, por ejemplo, nadie habla de la temporada próxima, el sindicato de toreros se desintegra y los parlamentarios animalistas relegan la pandemia, el dolor ajeno y la mortandad para presentar su enésimo proyecto de prohibición. Cosa de locos.

El río está revuelto, los pescadores ávidos, la fiesta en coma y los que podrían resucitarla, en un silencio indolente.

martes, 21 de julio de 2020

SOGAMOSO 1987 - VIÑETA 364


Viñeta 364

Sogamoso 1987
Jorge Arturo Díaz Reyes, Cali julio 21 de 2020

Pepe Cáceres, Manizales, Avenida Centenario. Foto: J.A. Díaz R.
20 de julio, fiesta patria (conmemorativa de la rebelión contra la “madre patria”). Ayer se cumplieron treinta y tres años de la cornada mortal que le asestó “Monín” en medio del pecho a Pepe Cáceres. Lo atravesó y estrelló contra la barrera despedazándole la reja costal.

Sin rencores. Fue legal. De frente, a vida por vida, en la suerte suprema y natural. Salieron muertos los dos. Mejor el toro, allí mismo. Peor el torero que padeció 26 días terribles, comatosos, innecesarios. De respiración artificial, sepsis y agonía. Tenía 52 años, treinta de alternativa y aspiraba despedirse de Madrid en otoño. No llegó.

Hace ya un tiempo, peripatéticos por la calle Alcalá recordábamos con Ricardo Díaz Manresa, su confirmación en Las Ventas. Me dijo muy serio entre otras cosas: —Uno de los que lució con mayor propiedad el traje de luces —Cierto, era y parecía torero.

Total. En la vida y en los tercios. Le vi corridas de banderillear y picar con maestría. Aunque malogró con la espada grandes faenas. Como escribió José Luis Suarez Guanes de aquellas dos, la tarde en que Rafael Ortega y Antoñete, se lo presentaron a Madrid con toros de Tassara. Le ocurrió no pocas veces. Los malquerientes, que su arrogancia cultivó con frondosidad, lo hicieron clisé. Inmerecido, muchas más veces redondeó con buenas estocadas triunfos irrefutables.

También ganadero y empresario simultáneamente, fue de todo en los toros, pero sobre todo aficionado. Desde su niñez, cuando escapó de casa y una cuadrilla de bufos, encabezados por Melanio Murillo “Pancho Pistolas”, (luego su gran picador), lo descubrió en un destartalado bus intermunicipal y le dio protección y escuela. El resto venía con él. Antonio Bienvenida, José María Martorell y toros de Buendía le graduaron en Sevilla. Cortó una oreja.

Estilista por vocación y obsesión, de ahí en adelante firmó su verdad con la sangre de innumerables cornadas. Pues más que el estoicismo, la estética o la industrial regularidad que despreció, la pasión fue la esencia de su toreo. Nunca dejó a nadie impasible. Transparente, como un personaje de tragedia griega, vertía en cada escena toda su procesión interna.

Arrastrado por el destino, buscó sin tregua eso que imaginaba perfecto. Tenaz, lidiando consigo mismo, con el toro y con el mundo. Entre el miedo y el coraje, la ilusión y el infortunio, la felicidad y la desgracia sus tormentas interiores trascendían crudas al tendido. En Colombia, durante las tres décadas de su carrera, no se podía ser sino cacerísta o anticacerista.

Fui de los primeros, lo confieso. Su torería, vulnerabilidad, terquedad frente al fracaso e increíbles resurgimientos me conmovieron siempre.

Se casó tres veces. Con una reina de belleza, con una cantante-actriz y con una pintora. En todas tuvo hijos. Ninguno torero. Su ganadería cordillerana Campo Pequeño (santacoloma) desapareció. Sus cenizas están en la Catedral de Manizales. Sus estatuas allí, en Bogotá y Medellín han sido blancos de infames. Su recuerdo real se va yendo con los viejos aficionados y su leyenda extraviándose por laberintos de habladuría, tergiversación, y olvido.

martes, 14 de julio de 2020

VIVIR SIN TOROS... - VIÑETA 363

Viñeta 363

Vivir sin toros…
Jorge Arturo Díaz Reyes, Cali julio 14 de 2020 


¿Es posible? Claro, y sin arte, y sin filosofía, y sin música, y sin literatura, y sin libros, y sin televisión, y sin teléfono, y sin piedad, y sin amor, y sin sexo, y sin justicia, y sin madre, y sin Dios, y sin ley, y sin civilización…

Es posible, claro, vivir también sin ropa, sin calzado, sin hogar, sin vehículo, sin mascota, sin propiedad, sin adorno, sin lujo, sin vanidad, sin ambición, sin humildad, sin odio, sin patria, sin bandera, sin himno…

Y sin otro, sin solidaridad, sin sociedad, sin responsabilidad, sin esperanza, sin intuición, sin valentía, sin decoro, sin imaginación, sin belleza, sin virtud, sin culpa, sin contemplación, sin razón, sin sentido…

Y sin pensamiento, sin lenguaje, sin memoria, sin tradición, sin historia, sin curiosidad, sin ciencia, sin moral, sin respeto, sin dignidad, sin crítica, sin autocrítica, sin política, sin orden, sin libertad, sin democracia …

Y sin cultura, sin orgullo, sin teatro, sin deporte, sin ambición, sin dinero, sin malicia, sin envidia, sin generosidad, sin rencor, sin amistad, sin desprecio, sin asombro, sin admiración, sin vergüenza, sin humanidad…

Es posible vegetar, ausentes, en presente. Vivir como las cosas en los escaparates. O como los protozoarios, con apenas lo básico vital: respiración, ingesta, deyección. O solo trabajar, trabajar y trabajar como los insectos. O como los rumiantes hilvanar los días bocado a bocado...

Sí, es posible vivir así, animalizados. Y aunque quizá el universo ni lo acusara, reconozcámoslo, seguramente nuestro minúsculo planeta estaría más puro y salvaje. Porque todo lo que nos hace humanos es naturalmente prescindible.

Pero lo que no es posible, por más que se pretenda, es desdiferenciarnos en la biología sin dejar de ser lo que somos. A los aficionados nos pueden imponer vivir sin toros, sin lo que nos significan, claro, como también sin todo lo demás. Ha sucedido, sucede. La cuestión es que aceptarlo nos haría menos humanos, más animales, ya no seríamos.  

Lo insinuaba Jean Cocteau: “No sé para qué sirve la poesía, pero sí sé que es imprescindible.”  Humanamente imprescindible.

martes, 7 de julio de 2020

...7 DE JULIO SIN FERMÍN - VIÑETA 362


Viñeta 362

…7 de julio sin Fermín
Jorge Arturo Díaz Reyes, Cali julio 7 de 2020 
Plaza de toros de Pamplona: Foto: A. Ibarra / Javier Bergasa, www.suertematador.com

Cómo estará Pamplona hoy… sin su feria, la madre de las ferias. No hace falta el ojo satelital para espiarla. Basta recordar lo que siempre fue y ahora no.

La descomunal visita, el santo, los pañuelos, el bullicio, la música, la danza, la euforia desbordada, las viejas calles pletóricas, el piel a piel con los toros, el coraje, la inminencia mortal, el esguince feliz, la carrera vital, el vórtice, la plaza, los coros, la televisión al mundo...

Fiesta tenaz, ancestral, cosmopolita, transcultural, biológica. Gran catarsis anual, eco del más allá de la segregación de los pueblos, festejo de ser uno con la naturaleza.

Este año no. Como nunca antes, el miedo colectivo a un ínfimo agresor, uno más de los muchos que nos han asediado en la historia y nos asedian a cada trance, la impidió. Y su ausencia pesa más en este mundo preso e incierto. Dicen que la ignorancia es la fuente de los miedos. Pero del Covid 19 hemos ignorado menos y temido más. Tanto, qué no hallando manera inteligente de afrontarlo, de vivir con él, nos escondimos dejándole la calle hasta que quiera irse. Más de tres meses encerrados y nada, sigue ahí, campeando.  

Cómo estará Pamplona hoy, sola, quieta, nostálgica... Repasando fotos, videos, evocaciones, cantos, chupinazos, encierros, gozo... Quizá con ese vacío que siempre al otro día del “pobre de mí” creaba el inexorable retorno a la cordura(?) cotidiana, por esas mismas calles donde durante una semana fluyó sin dique la felicidad.

Icono, rezo, corrales, cohete, manada, cámaras, multitud, susto, griterío, cuesta de Santo Domingo, Plaza del ayuntamiento, Mercaderes, Estafeta, Telefónica, Hemingway, el ruedo, toriles. Calor, plaza de bote en bote, paseíllo, estruendo, himnos tribales, Paquito, El rey, Eurovisión, La chica yeyé, el Riau riau, el toreo, la faena, el pasodoble, la vuelta clamorosa, el presidente del Sol recalcitrante a medio frac, el tendido pantagruélico, el arrastre, las charangas, el vino, la liberación, la noche con el día, la dicha…

Cómo estará Pamplona hoy sin poder cantar su “alegría sin par, porque llegaron las fiestas de la gloriosa ciudad, que son en el mundo entero una fiesta sin igual…” Estará triste y en derrota como todos, porque hoy Pamplona somos todos.

martes, 30 de junio de 2020

MADRID ESPERANDO A GODOT - VIÑETA 361

Viñeta 361

Madrid esperando a Godot
Jorge Arturo Díaz Reyes, Cali junio 30 de 2020
Cartel Teatro Real de Madrid, noviembre 21 de 2019 a enero 5 de 2020
En los toros, Madrid es el canon. Vieja frase de cajón sí, pero que no ha perdido vigencia ni siquiera en estos meses aciagos, transcurridos desde cuando se instaló el modo pausa frente a la pandemia. 

Día tras día, todos, en todas partes, inmóviles y expectantes mirando hacia Las Ventas. O mejor, hacia la empresa de Las Ventas. Como evocando los personajes beckettianos:

VLADIMIR --Entonces, ¿qué hacemos?
ESTRAGON --No hagamos nada. Es lo más prudente.
VLADIMIR --Esperemos a ver qué nos dice.
ESTRAGON --¿Quién?
VLADIMIR –Godot.

…Y Godot no llega, y el diálogo deriva por el mar del absurdo y la inacción. Las frases caídas del púlpito catedralicio a los titulares de la prensa taurina se van amontonando una tras otra en una secuencia que parece parodiar el ya inmortal y loco intercambio entre Gogo (Estragón) y Didi (Vladimir)…

(Escena, junto al árbol en el patio de las oficinas…)
GOGO (con orgullo, adelantándose) —Como empresario turístico, invertir en los toros ha sido mi gran acierto. Lo dije hace dos años.
DIDI —Pero ahora las restricciones antivirus minimizan entradas y dinero hasta lo imposible (se toma la cabeza con las dos manos y la gira repetidamente).
GOGO —(reflexiona) Imposible, claro. (de pronto, iluminado y mirando al público) —Mejor pasemos el año en blanco.
DIDI —Sí. De acuerdo, mejor eso que perder plata o alterar el espectáculo. (levanta las manos al cielo).
GOGO (abriendo el periódico sorprendido) —¡Oye! Aquí anuncian que ya permiten ocupar tres cuartos de la plaza. ¿Qué vamos a decir?
DIDI (alarmado) —¿Cóomo? (calla y medita) —¡Digamos que es verano!
GOGO —¿Y? (confundido levantando los hombros)
DIDI (complaciente) —Pues en verano viene muy poca gente. Si acaso turistas, la mitad asiáticos.
GOGO —(complacido) !Oh! Claro. Así no se justifica dar corridas, ni ahora ni nunca.
DIDI —Pero cuando venga Godot y nos diga, nuestro regreso será grande. (señalándose el pecho)
GOGO —Seguro.

(Entra un muchacho y murmura tímidamente) —Traigo un mensaje del señor Godot.
DIDI (contrariado) —¿Cuál mensaje?
MUCHACHO (mirándose los pies) —Que no vendrá hoy. Vendrá mañana.
GOGO y DIDI (al tiempo, resignados) —No imorta, esperaremos
MUCHACHO (condolido) Perdón, no es mi culpa. (se va cabizbajo)

GOGO —Lo mismo que ayer. (Se sube los pantalones)
Pero volveremos mañana. (decidido)
DIDI —¿Y si tampoco viene?
GOGO —Volveremos pasado mañana...
DIDI (alisándose la melena entrecana) —Entonces ¿Qué? ¿Nos vamos?
GOGO —Vamos.
(No se mueven)

CAE TELÓN DEL PRIMER ACTO (Segundo acto en septiembre)