martes, 3 de noviembre de 2020

UN FAROL SOÑADO - VIÑETA 379

 Viñeta 379

Un farol soñado
Jorge Arturo Díaz Reyes, Cali noviembre 3 de 2020
  
Foto: https://www.larazon.es/toros

Cali a 54 días de la feria, recibe dos noticias impactantes: Una, que Tauroemoción asume la gestión de Cañaveralejo por tres años (aplausos y prendas). Otra, que se darán las corridas… si el alcalde quiere (asombro).

Pues claro que el alcalde no quiere. Lo ha repetido hasta la saciedad. Pese a que fueron los toros los que crearon la feria y no al revés (¿lo sabrá?). Pese a lo que manda la Ley taurina (916). Pese a la promesa de protocolo sanitario riguroso. Y pese a que le ofrezcan lo que le ofrezcan, pues en esta materia su actitud es la misma terca, recursiva y rabulezca de Gustavo Petro en Bogotá durante años respecto a la Santamaría.

Pero además por todo lo demás. Digámonos la verdad. No hay tiempo, los abonos modalidad base de la feria ya no tendrían plazo. No se han planteado carteles, avistado ni comprado encierros. La pandemia recrudece, las medidas preventivas de aislamiento, confinamiento y hasta toque de queda imposibilitarían la congregación de público, aún mínimo.

Para este diciembre, ni siquiera parece posible improvisar unas heroicas corridas virtuales a puerta cerrada, ya ensayadas recientemente sin éxito en Manizales. El jerarca municipal y su solícito Concejo tampoco las permitirían.

La empresa debuta entonces con un farol. De rodillas, capote a dos manos sobre la cabeza, toro por alto y a su aire. Alegre y valiente manera de iniciar faena.

Y su brindis: “Porque otra vez la de Cali sea una feria universal… Traer las máximas figuras, (que otrora siempre vinieron) y toros de Victorino Martín (¿?)… Regresar el dinero si los carteles no gustan… Resucitar preferia y novilladas... Hablar de toros todo el año…” No pasa hoy de ser una declaración de buenas intenciones.

Conmueve la ilusión con que la celebran queridos amigos, aficionados y periodistas. Mismos que no hace mucho también aplaudían la venta de la mitad de los terrenos de la plaza (¡patrimonio cultural!), para disque con esa platica convertirla, no en de toros sino de cualquier cosa, y así recuperar “la mejor feria de América”.  Y… mira cómo estamos.

Nada sería mejor que su sueño se realizara, pero ya deberíamos estar lo bastante curtidos como para no saber que los sueños, sueños son.

Pueda que antes de 2023 despierten y el dinosaurio de varias cabezas, que ha devorado la fiesta en Cali, no esté ahí. Lo dudo mucho.

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