lunes, 28 de noviembre de 2016

JUGADA CANTADA - VIÑETA 168

Viñeta 168
Jugada cantada
Por Jorge Arturo Díaz Reyes. Cali, 20 de SEPTIEMBRE 2016

Era de esperar. El alcalde Peñalosa incumplió su palabra de acatar la Corte Constitucional. Con un regate ordinario burló sobre la carrera la orden de “disponer lo necesario para la reanudación del espectáculo taurino en la plaza de toros Santamaría de Bogotá…” antes del 16 de septiembre pasado.

Fácil. En la hora límite, declaró desierta la licitación de la temporada 2017, pues el consorcio que se presentó, “Colombia Taurina”, según él, no cumplen las características para la adjudicación del contrato.

Cuesta creer que la unión de dos empresas veteranas, exitosas, idóneas como Cormanizales y Corporación Taurina de Bogotá, las cuales por años han administrado con solvencia las plazas de sus respectivas ciudades, no llenen ahora los requisitos mínimos de la Santa María. 

Y más cuesta imaginar que su líder Felipe Negret, empresario curtido, abogado de prestigio y experiencia, sabiendo la rudeza con que sería marcado, hubiese dejado pasar alguna pifia jurídica en su pliego licitatorio. Pero es que tampoco se necesitaba ser experto en leyes, para adivinar una jugada cantada. Cuando mucho haber visto algo de fútbol por televisión.

Pues don Enrique, reconocido futbolista “rodillón”, ha venido anunciándola desde la última de sus numerosas candidaturas (a todo). ¿Por qué sorprenderse hoy? Si en contra vía de su increíble promesa de acatamiento no ha dejado de lanzar advertencias y amenazas como... 

Haré lo posible por librar a Bogotá de “eso”. La plaza es de todos los bogotanos (menos de los taurinos) y los bogotanos decidimos que hacer con ella. Si me obliga la Corte a permitir corridas sería el primero en salir a marchar contra ellas. Promoveré alianzas y leyes contra los toros, etc.

Vehemencia de jugador que cambia de camiseta. De conversó. Que lo es. Cuando le convino, en su anterior mandato, aprobó las corridas, las presidió por delegación, y condecoró la empresa taurina que ahora rechaza, con ese mismo mal estilo usado durante cuatro años por su antecesor Gustavo Petro para lesionar contrarios. 

Amagar por un lado y patear la canilla por el otro. Remedo anti deportivo, previsible, pero eficaz para enredar el partido, alargarlo más allá del tiempo reglamentario y ganar por agotamiento... ¡Bueno!... ¿Y dónde está el árbitro?

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