lunes, 15 de marzo de 2021

TIEMPO, AUTORIDAD y... - VIÑETA 397

 
Viñeta 397
 
Tiempo, autoridad y…
Jorge Arturo Díaz Reyes, Cali marzo 15 de 2021

 
David de Miranda ayer en Ubrique. Foto: Mika Zarcas, Burladero

El sábado por la mañana, antes de que la triunfal apertura de la temporada española en Ubrique les cayera como agua fresca, los titulares de la prensa taurina eran una pira, con la empresa de Sevilla humeando encima.
 
La oficialización de sus catorce carteles en vez de ser acogida con el clamor de una resurrección anhelada, encendieron la furiosa leña. Pero no por herejías de conformación, fechas, ni la reducción de ellos. Tampoco por el disparate de Schnabel escogido para pregonarlos. Aunque sí por culpa de su esnobismo.
 
Ese que ha desterrado, junto con las clásicas imágenes y formato, la advertencia: “Si el tiempo y la autoridad lo permiten”. Es que eso ya estaba inventado y probado. Bien dijo una vez Hemingway: “La obra literaria perfecta es el cartel de toros, porque no dice más ni menos de lo qué hay que decir”.
 
Pues el tiempo (de pandemia) y la autoridad no permiten el cupo de venta exigido unilateralmente por la Asociación Española de Empresarios Taurinos (ANOET); 50% del aforo.
 
Si el prurito de cambiar por cambiar, todo, lo que sea, incluso lo perfecto, no hubiese desechado la vieja frase. Si se hubiese publicado un cartel como la razón, la estética y la tradición mandan. Quizá nadie hubiese podido llamarse a engaño. Ni sentirse autorizado a reclamar que venden una temporada en el aire, que trampa, que humo, que entelequia, que los aficionados, que los periodistas, que los abonados enojados... Todos hubiesen sabido como antes que el toreo, la corrida, la feria, la vida, son un albur.
 
Y tampoco Pagés hubiese tenido que salir a defenderse, cuando ya la candela le corría pierna arriba, preguntando justamente: “¿Qué hubieran dicho si nos quedamos parados sin organizar nada?
 
Por contraste, la otra plaza magna, Las Ventas de Madrid, también con su pretendida mitad desautorizada, que no preparó nada, que no ha sacado cartel alguno (tradicional ni moderno), ha sido exonerada por los encabezados. Un reverendo silencio unge su incierta promesa de dar toros “antes de otoño”. Ninguno siquiera pregunta cuánto antes.
 
Creo que tanto la una como la otra hubiesen podido iniciar sus temporadas sin condicionarse a ese arbitrario 50%. Como lo están haciendo algunas plazas de provincia, y como lo han hecho ellas mismas históricamente. Salvo los días de feria, sus concurrencias han estado siempre muy abajo de tal margen. ¿Por qué no ahora?
 
Además de volver a la información “perfecta” en sus carteles, si es que no a las bellas pinturas, podrían compensar con la televisión, como vienen haciendo el fútbol y tantas otras actividades. Se ha sugerido hasta el cansancio. Alguien tiene que echar adelante de verdad. En las oficinas de Madrid y Sevilla se juega la suerte de todo el toreo. Allá y acá.

lunes, 8 de marzo de 2021

LA PARÁBOLA DE JUANMA - VIÑETA 396

 
Viñeta 396
 
La parábola de Juanma
Jorge Arturo Díaz Reyes, Cali marzo 8 de 2021

Fotograma TV: El Chiringuito, Antena 3.

Medianoche, jueves ya. Con cincuenta minutos de programa, debatiendo sin conclusión el inesperado resultado en la semifinal de la Copa del Rey (el Sevilla que venía ganando dos a cero el partido inicial, terminó siendo eliminado tres a cero por el Barcelona). Entra en el set de “El Chiringuito” Juanma Rodríguez bajo los acordes de “Cocidito madrileño” y la voz de Manolo Escobar.
 
Luce un suéter burdeos, una camisa rosa y su habitual expresión pícara coronada por la prematura calvicie. Se sienta retirándose el tapabocas y despacha una prédica torera que no tiene pierde. Antibarcelonista pregonado, sorprende reconociendo de inicio…
 
—El Barcelona ha sido muy superior hoy (estupor) —Mira en derredor y continúa…
 
—El Sevilla ha salido con jindama. Hoy eran Las Ventas. Hoy estás en Las Ventas. Hoy estás entre el bien y el mal. Hoy es cuando demuestras si tú eres un grande o no eres un grande. Hoy cuando España se está preguntando realmente ¿dónde están los tíos?... —Vuelve a mirar y sonríe.
 
—Hoy, cuando te ponen frente a un morlaco de 600 kilos, un toro zaíno, con el escudo del Barza en la cara y unos pitones así —explica poniendo el canto de la mano arriba del pliegue del codo (toro de Madrid).
 
—Hoy tienes que salir a matar (cortina musical, pasodoble). Pero sacas la muleta y se la pones así, le pasas así (torea de salón). ¡Juegos florales!  Le pones las banderillas así, desde lejos. Desde lejos, no vaya a ser que el toro te tire una cornada –e imita la colocación de un solo palo a sobaquillo.
 
—Y luego está la suerte. ¡La suerte del toreo! Que es entrar a matar. Y te vas al centro del ruedo y ves al toro con unos pitones así —reiterando, simula un cornalón con brazos y manos.
 
—¿Entiendes? Y te entra jindama… ¡Jindama Josep! Es lo que le ha entrado al Sevilla esta noche.
 
—No entiendo —dice Rafa Guerrero tratando de descarrilar la cosa.
 
—Más claro que el agua. Lo ha entendido todo el mundo, menos tú. Digo que cuando tocaba torear y entrar a matar… ¿A dónde estaban los tíos? ¿Dónde estaban los tíos esta noche? (Interrumpen incoherentemente del control para dar una noticia baladí de Italia, ¿saboteo?)
 
—Pero el director corrige el rumbo —No, no, aquí está Juanma Rodríguez con el Cossío (libro sagrado), sigamos.
 
—¡Si me ha entendido todo el mundo Rafa! Ni hace falta saber de toros. Porque yo no sé de toros (sí sabe) y soy además un profundo cobarde. Soy una gallina. Yo jamás me pondría. No tengo las narices que tienen los toreros de ponerme delante de un morlaco así. —confiesa valientemente levantando las cejas.
 
—Pero si llevas presumiendo, que estás ahí con los grandes. ¡Ojo, cuidado el Sevilla! ¡Ahí lo tienes! —apuntando a un toro imaginario en los medios —¡Toréalo! (Pausa)…
 
—Pero cuando tienes que entrar a matar, el pulso… —y sin palabras, echado hacia delante, alarga la mano y remeda el temblor como quien agita un abanico... (silencio concluyente…)
 
Quizá la intención de Juanma era solo minimizar parodiando la victoria del enconado rival. Pero sin quererlo se remontó a la parábola. Esa de que la tauromaquia, como los grandes credos, sirve para explicarlo todo. El mal, el bien, lo grande, lo pequeño, la vida, la muerte y… hasta el fútbol.

lunes, 1 de marzo de 2021

¿DUEÑOS DE NADA? - VIÑETA 395

 Viñeta 395

¿Dueños de nada?
Jorge Arturo Díaz Reyes, Cali marzo 1 de 2021
 
Perera en Las Ventas. Foto: Juan Pelegrini, Las Ventas

Una faena torera, buena o mala, es una obra de arte y su propiedad corresponde al autor por el solo hecho de su creación. Esto significa que la protección de la obra es automática, por lo cual no es necesario ningún registro formal para que la autoría le sea reconocida y respetada en cualquier parte.
 
De hecho, el torero es dueño de sus faenas y es libre de pre vender sus derechos de contemplación al empresario, quien a su vez los revende al público. Todo crédito y comercio derivado de ellas le pertenecen. Publicidad, imagen, transmisiones, películas, videos, fotos, reproducciones… pueden o no ser incluidos en los contratos. Así es y así ha sido desde que el toreo se negocia.
 
¿Qué necesidad tenía entonces Miguel Ángel Perera de someter al criterio de los jueces su derecho natural de autoría sobre la ejecutada el 22 de junio de 2014 en la plaza de Badajoz a “Curioso” de Garcigrande? Ninguna.
 
Como no fuera sorprender con una pregunta de Perogrullo. Al Juzgado 1 de Badajoz, a la Audiencia Provincial de Extremadura y en última instancia al Tribunal Supremo español, forzado este a invocar el Tribunal de Justicia de la Unión Europea para responderle sibilinamente…
 
“Resulta muy difícil (no imposible) identificar de forma objetiva en qué consistiría la creación artística original al objeto de reconocerle los derechos de exclusiva propios de una obra de propiedad intelectual"
 
A lo cual cabe replicar que si a los altos magistrados españoles y europeos, les parece tan difícil identificar la creación artística en una faena, deberían consultar los milenios de arte, la historia de España, (que no puede comprenderse bien sin la historia de las corridas de toros según Ortega y Gasset), o al menos hojear ese hasta hoy no refutado libro: “Tauromaquia o arte de torear a caballo y a pie”, publicado por Pepe Hillo en 1796.
 
¿No es contraevidente? Opino, con la obligada humildad de aficionado raso, pero también con la libertad correspondiente, que todo esto ha sido, un conjunto de equivocaciones. De Perera, de los tribunales y de los que se han limitado a pasar la sentencia sin masticarla.
 
Tal vez el único acierto fuera la resignada conclusión del matador derrotado: “Acato, pero no estoy de acuerdo”. Por supuesto, yo tampoco. ¿Cómo estar de acuerdo si en la creación de la obra negada, cuya propiedad él mismo autor puso en tela de juicio, apostó hasta la vida? Era suya, todos los sabíamos. ¿Ahora?
 
¿Qué sigue, tras esta jurisprudencia sentada? ¿De quién serán esta faena y las otras? ¿Cómo se reclamará su propiedad?

lunes, 22 de febrero de 2021

EL RAPERO DESALMADO - VIÑETA 394

 
Viñeta 394
 
El rapero desalmado
Jorge Arturo Díaz Reyes, Cali febrero 22 de 2021
Foto: Wikipedia
Cuando Víctor Barrio murió en el ruedo de Teruel por la cornada de Lorenzo, tercero aquel 9 de julio de 2016, la noticia, las fotos y el video corrieron por las redes provocando consternación, pesar, luto, pero también salpicaduras de inhumanidad, de bestialidad. Entre muchas dos, las del profesor valenciano Vicente Belenguer:
 
"Muere un tal Víctor Barrio de profesión asesino de toros en Teruel…, yo que soy un ciudadano muy 'educado' hasta el punto de ser maestro, me alegro mucho de su muerte, lo único que lamento es que de la misma cornada no hayan muerto los hijos de puta que lo engendraron y toda su parentela, esto que digo lo ratifico en cualquier lugar o juicio. Hoy es un día alegre para la Humanidad. Bailaremos sobre tu tumba…”
 
Y el cantautor catalán Pablo Hasel:
"Si todas las corridas acabaran como la de Víctor Barrio, más de uno íbamos a verlas… Ha muerto un torero. Un torturador menos, hoy el planeta está un poco más limpio de tanta mierda".
 
El educador fue procesado por delito de odio y absuelto con el argumento de que "el Código Penal no incluye al mundo de la tauromaquia como colectivo vulnerable". Pero el rapero, al que no se juzgó entonces, fue condenado ahora, en enero pasado, a nueve meses de prisión, por otras expresiones no menos crueles contra blancos diferentes.
 
Sus rimas de tiros en la nuca, bombas, kilos de amonal, navajazos, piolets en la cabeza, muertes, amenazas, putería, siglas y nombres propios fueron consideradas “enaltecimiento del terrorismo” e “injurias a la corona”. Refugiado en la rectoría de la Universidad de Lleida, su captura ha desatado hasta hoy una semana de solidarias y violentas protestas.
 
Casi al tiempo, en Washington, el Congreso de la nación, asaltado cuando se disponía a refrendar el resultado electoral, por una turba iracunda tras el resentido discurso del presidente derrotado, le abría juicio a este, rechazando su incitación al terror con mayoría de votos. Amplia, mas no suficiente para la condena (dos tercios). De su parte, Facebook y Twitter, ya se habían anticipado a cancelarle preventivamente sus cuentas.
 
Debate universal. Desde distintas militancias ideológicas y partidarias, la democracia, la legalidad, la libertad han sido invocadas con sesgos evidentes. Pero sobre tan altos conceptos, y linduras retóricas pesa una constante humana. Siempre, desde cualquier bando y bajo cualquier pretexto, hasta el de la causa más justa, lo desalmado puede aflorar, justificarse y convocar complicidad. La historia lo confirma.

lunes, 15 de febrero de 2021

HONRADA Y VEJADA - VIÑETA 393

 Viñeta 393
 
Honrada y vejada
Jorge Arturo Díaz Reyes, Cali febrero 15 de 2021
Plaza de Santamaría (detalle vomitorio 1). Foto Camilo Díaz
La Santamaría de Bogotá, nacida entre las ilusiones de un rico aficionado y las pretensiones de una capital torera, entonces pobre y sin siquiera plaza firme, sigue de pie, nonagenaria, resistiendo a la muerte y a la infamia.
 
Muy joven y bella, por infortunios económicos de su progenitor, fue convertida en pública municipal, y lanzada a una suerte azarosa, en manos de los alcaldes que se han turnado desde entonces. Uno de los cuales, ya vieja, le extirpó el museo y le negoció la última cirugía plástica, con intenciones de alargar su explotación a todas las formas posibles. Menos aquella litúrgica para la cual nació; catedral del prehistórico culto taurino.
 
Así, de tumbo en tumbo, venerada, odiada, festejada, ignorada, vejada y maquillada ha llegado hasta hoy, con ese aplomo de anciana respetable que guarda su pasado de honor, dolor y picaresca tras un título: “Patrimonio cultural de la nación”.
 
Escenario de toros y hombres, muertes y vidas, fiestas y tragedias, valentías y miedos, hazañas y oprobios, toreo y destoreo, sacrificios y abusos, devociones y ofensas, acuerdos y desacuerdos, ilusiones y desilusiones, glorias y vergüenzas, apoteosis y asonadas, triquitraques y bombas, prédicas, misas, terrorismo y hasta una famosa masacre...
 
Paradigma de arquitectura neomudéjar en América. Bajo el perenne reloj que le cuenta los minutos, la evocadora estructura de ladrillo pelado, cemento, madera, columnas, arcos, gradas, puertas, vomitorios, tejados, palcos, arena, barandas, toriles, corrales, patios, oficinas, terrazas, placas, esculturas, portabanderas… yace contrastando con eso que se ha vuelto la ciudad en torno suyo. Acusándolo.
 
Ese posmodernista planetario acaracolado y cupular, donde los días de corrida se arremolinan a vociferar los que quisieran devastarla. Esas torres voyeristas de apartamentos con que un arquitecto francés la semi circundó. Ese cubo rojizo del Tequendama, albergue de toreros. Esa honda avenida que lleva al aeropuerto, y, del puente para allá, en la séptima, espiándola, el mediano “rascacielos” de Colpatria...
 
Solo le son mayores en edad por ahí, el Museo Nacional, antigua cárcel, y otros dos templos sacrificiales (católicos estos). El encumbrado Monserrate arriba del cerro y el colonial de San Diego abajo. Entre ellos, redonda, centra el paisaje. Solo también ellos han sido testigos presenciales, de toda su vida y sus secretos, diurnos y nocturnos. Y lo serán quizá también de su destrucción.
 
Que sería, sacrílega para sus fieles y de pronto alguno que otro humanista reticente, santa causa para sus enemigos, y asunto ajeno para ese gran resto, absorto en la sobrevivencia diaria, que ya no pertenece a los toros.
 
Esa mayoría de urna, en esta urbe de aluvión que otrora presumió de “Atenas suramericana”, y a la cual seguro lo mismo le daría hoy que convirtieran su histórica plaza en circo de variedades, supermercado, escombrera, o… cualquier otra cosa. Juegan con ello sus avisados políticos.

lunes, 8 de febrero de 2021

EL PRECIO DEL HÉROE - VIÑETA 392

 

Viñeta 392

 

El precio del héroe

Jorge Arturo Díaz Reyes, Cali febrero 8 de 2021

Foto: Tribuna

En un hotel de Cali José Antonio Almanza le preguntó a José Miguel Arroyo “Joselito” quien por entonces emergía cómo cotizada figura del toreo --¿Maestro cómo es ese trabajo de ser héroe todos los días?
 
--Como cualquier trabajo contestó el matador escuetamente --le autografió el libro que le ofrecía y atendió a otros.
 
Era diciembre del 87 y al joven madrileño aún se le notaba fresca y rojiza en el cuello la cicatriz de la tremenda cornada que le había pegado “Limonero” de Peñajara (697 kg), siete meses antes en Madrid. Quizás fue una respuesta impensada, quizá no y asimilaba el suyo a la infinidad de los oficios cotidianos, riesgosos, que requieren pericia, pero que no reciben atención mediática, valoración heroica, ni pago siquiera modesto. Quizás apuntaba una cosa cierta, que hay héroes anónimos por doquier.
 
A ese recuerdo me remontó la columna: ¿Cuánto vale Messi? firmada en El País (España) el sábado por Jorge Valdano. Con ella mete baza el ex campeón mundial argentino, en el escándalo formado por el altísimo precio del contrato de su paisano con el Barcelona.
 
Todos han tenido que ver con ello. Un programa deportivo de televisión hasta colocó, para mayor provocación pública, un cronómetro mostrando con enormes caracteres amarillos, la progresión, del salario acumulado segundo a segundo, por el futbolista.
 
Explica Valdano que Messi vale, lo que vale mantener sintonizados los televisores en todo el mundo, para una industria del espectáculo en la que el fútbol tiene una importancia medular.
 
Ahí está el asunto. En últimas lo que se le paga es el impacto mediático no el heroísmo deportivo. Y eso no es un fenómeno circunscrito a él, al fútbol o a la industria del espectáculo, es general. Vivimos en la era de la virtualidad, habitamos en el ciberespacio y allí construimos o se nos construyen realidades, mitos, ídolos, idolatrías, comportamientos, consumos. Tanto sintonizas, tanto vales.
 
La cuestión es cómo en este nuevo universo pixelado las contundentes verdades del toreo y sus héroes de todos los días pueden ganar “importancia medular” y alto precio en vez de irse haciendo cada vez más tenues, y poco “like”.

Yo no tengo la fórmula, perdón. Lo que sí sé es que cualquiera que sea el camino este deberá pasar por la pantalla.

martes, 26 de enero de 2021

CURRO TIENE RAZÓN, PERO... - VIÑETA 390

 Viñeta 390
 
Curro tiene razón, pero…
Jorge Arturo Díaz Reyes, Cali enero 26 de 2021
 Estatua de Curro Romero en Sevilla. Foto: Anual. Wikipedia.
Dada la cancelación de la Feria de Cali 2020, a Diego Galvis director del grupo taurino “Maestros del ruedo” se le ocurrió montar, en los mismos días y horas tradicionales, una feria virtual del recuerdo que incluyera las faenas completas más relevantes de las últimas tres décadas en Cañaveralejo y me pidió una lista.
 
Abordé la tarea, guiado por mi memoria, el archivo de crónicas personales y el libro oficial de la plaza de toros. Me salieron 22. Muchas quizá para los rigurosos, pocas tal vez para los alegres. Pero había que responder a la solicitud y usar el espacio televisivo asignado.
 
No vi antes de la emisión los videos aportados por la colección de mi querido amigo Héctor Caldas. Pues buscando realismo, cada tarde los narramos y comentamos cual si fuese la primera vez que lo hicimos en directo. La cosa resultó agradecida por algunos aficionados que las revivieron y por muchos que no las conocían sino de oídas.
 
Sin embargo, con pena encontré incongruencias mías de valoración entre lo recordado y lo que me mostraba la pantalla. En todas. Tres, por ejemplo, ejecutadas en una misma importante corrida; la muy celebrada y premiada, última del siglo XX en el mundo (31 de diciembre de 1999). Toros españoles de Torrestrella, para los juveniles: Juli, Bautista y Perlaza.
 
Cuando aquí a las seis de la tarde se lidiaba el quinto, y aún estábamos en el segundo milenio de la era cristiana, Europa ya estaba en el tercero. Fue de apoteosis; la ocasión, la plaza repleta y delirante, mucho brindis arriba y abajo, pirotecnia, diez orejas, todos los arrastres aplaudidos, el sexto “Aguita” indultado, la terna y los empresarios a hombros por la Puerta Señor de los Cristales. Fue así, verdad, pero ahora frente a la pantalla. no era tanto así. ¿Qué pasó?
 
Recuerdo que un mes después, en la Santamaría de Bogotá, Antonio Caballero me comentó con su habitual sorna…
—Creo que se te fue la mano en esa crónica
—Pero si tu no estabas allá —me defendí automáticamente.
 
Pasados veinte años, con esa conversación presente y hablando al aire, pensé que ambos tuvimos razón aquella vez. Las imágenes no mentían, pero la intensidad emocional y el juicio de valor derivado no eran los mismos de entonces. Es que no podían serlo. Igual que no lo es cuando, digamos, guardadas proporciones, tratamos de juzgar a Joselito y Belmonte,  con las películas que les sobrevivieron. Es así. La corrida fuera de contexto; plaza, masa y circunstancia se desnaturaliza como hecho estético
 
Lo explicó hace tiempo en Sevilla el caviloso Curro Romero a don Antonio Burgos mientras escribían juntos la biografía, Curro la Esencia: “Cuando se ve un video de una faena o de una corrida por televisión, el alma de lo que se está haciendo ha muerto ahí… Porque el aroma del toreo no se puede televisar.”
 
Cómo desmentir al Faraón... El lenguaje estético del toreo es intraducible al del cine y la televisión. Quizá por eso mismo nunca se ha hecho y nunca se haga “la gran película de toros”.
 
Pero por otro desgraciado lado, ¿qué alternativa diferente a esa virtualidad nos deja hoy la pandemia?