VIÑETA 548
Héroe posmoderno
Jorge Arturo Díaz
Reyes 25 XI 2024 Francés, matador,
escritor, intelectual, empresario, apoderado, ganadero… así define la web EFEverde
a Simón Casas. Todo eso y mucho más es.
Bernard Domb (original),
francés, judío, de madre turca y padre polaco, nacido hace 78 años en Gard. Tras
lanzarse como espontáneo a una faena de Antonio Ordóñez, tomó alternativa medio
siglo atrás en Nimes. Por un día, pues al otro se cortó la coleta.
Un buscavidas (Antonio
Lorca) y un buscador de identidades (él). “He sido un pícaro por necesidad; ahora soy un
aventurero intelectual, un artista”. Autor de siete libros
disímiles como: “La corrida perfecta”, “Manchas de tinta y sangre”, “Pases y
pases”, y la novela policial “Asesinato en el cine Ideal”. Conversador asaz de
sí mismo. Redactor de autorretratos qué colorea con citas de lecturas prolijas
como Freud, Lacan, Céline, Ciorán, Bataille o Graham Greene… Pero también un “business”, —personalidad
específica —confiesa.
—Productor de arte —se autodenomina.
Gestor, entre otras muchas plazas importantes, de la primera del mundo, Las
Ventas de Madrid, y la primera de Francia, el bimilenario Coliseo de Nimes... Expresidente
de la asociación española de empresarios taurinos ANOET. Representante de muchos
toreros, ahora del increíblemente ultra contratado Alejandro Talavante, solo
superado este año en la estadística por Roca Rey. Criador de reses, y además, socio
del también polifacético político-empresario mexicano Pedro Haces “Don Bull”,
en Holding Simon Casas Apoderamiento S.L.
Un múltiple, un ecléctico,
un actor, un personaje autointerpretado…, un “self made” del hambre a la
cima, un español vocacional, un hombre que puede ser todos los hombres, según
su propio símil con “el inmortal” de Borges en El Aleph. Diferente...
— Mi diferencia es una agresión
para los demás... No soy esquizofrénico, pero podría decir que mi condición
esencial lo es.
—Pero no toma
posición —le replica su entrevistadora Karina Sainz Borgo para el periódico
digital Vozpopuli. Gran contrapunto colgado en su propio portal www.simoncasasproduction.com
—Dicen que es
usted un encantador de serpientes —insiste ella
—El hecho de
que yo hable cuando ellos se quedan mudos no les gusta. Pero me ven bien
profesionalmente… Me aceptan. Me ven como un posible salvador de la
tauromaquia.
Quizá en consonancia con esa
presunción mesiánica, es que ha declarado esta semana su “No” a la “modernizante”
propuesta de corrida incruenta lanzada por su peculiar e influyente asociado mexicano.
Sin embargo, enseguida matiza (o niega?) el deslinde agregando: —Mi única
preocupación es la legalidad de la tauromaquia en México.
Claro, la “legalidad” es histórica
y geográficamente aleatoria. Le va. Y mañana, la nueva que buscan imponer en
México; su amigo senador del partido de gobierno (Morena) y la presidenta de la
república doña Claudia Sheinbaum, quizás agotará sus diferencias y su imagen de
salvador del culto primigenio. Para unos, creo. No serán muchos, o al menos no
los que deciden. Pues la primera reacción ha sido refrendarlo por cuatro años más
al mando de la plaza de Nimes.
Propio héroe de la
posmodernidad taurina. Una vez vi una corrida a su lado en el callejón de Cañaveralejo
(inmerso), otra nos topamos en los corrales (abajo, cerca de los toros) durante
un sorteo, a más de cruces ocasionales en muchas partes, el resto de lejos.
VIÑETA 547
Política animal
Jorge Arturo Díaz
Reyes 18 XI 2024 Prohibir sin prohibir. “Sí
se tiene que bajar la sangre, hay que bajar la sangre, esto se tiene que modernizar”,
dice ahora “Don Bull”, Pedro Haces Barba, senador mexicano por el partido de gobierno
“Morena”, cuya cabeza y recién elegida presidenta de la república doña Claudia
Sheinbaum declaró también de entrada que como protectora de los animales “revisaría
las corridas de toros”. Es esto, supongo.
El polifacético, elocuente
y carismático político, un auténtico todoterreno; líder sindical, secretario
general de la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México
(CATEM). Abogado, empresario de espectáculos diversos, incluidas corridas de
toros en el sur de EUA y en su país, asociado de Simón Casas “productor” en la
primera plaza del mundo, Las Ventas de Madrid, y proclamado defensor de la fiesta,
hizo tal declaración de principios la semana pasada, en una entrevista con la
proteccionista publicación “Animal político”.
Investido de toda su autoridad,
habló a propósito de la aprobación por La Cámara de Diputados de una reforma
constitucional de protección animal, que él apoyó y que propone convertir las
corridas en “espectáculos sin sangre”. “Lo que voy a defender en todo
momento es que no haya una prohibición”, agregó. ¿Verdad?
Por mi parte, como simple
y viejo feligrés, no mexicano, difiero respetuosamente de don Pedro y sus
copartidarios, en que “Bajar la sangre” sea modernizar, y menos el único
camino de salvación. Y lo digo primero, porque si aún queda un rito moderno en
el mundo, es la corrida de toros actual, estructurada por los Romero,
Costillares, Pepehíllo… a fines del siglo XVIII, simultáneamente y como parte
de la naciente era moderna; junto con la Ilustración, la revolución industrial
y la democracia liberal, que la definen. Tal vez quiso decir el senador, “posmodernizar”.
Poner en modo posterior a la modernidad. Sintonizar con el período global actual
y sus estupefacientes usos así rotulados (posmodernidad)… Virtualizar,
impostar, borrar con un click la dura realidad...
En segundo lugar, imponer
la faena sin sangre, o sea sin los tres tercios que integran su liturgia: varas,
banderillas y muerte, no creo que sea salvarla. Es, por el contrario, quitarle
su original carácter dionisíaco sacrificial, su honda verdad de comunión y conciliación
con la naturaleza real, biológica, fuente de vida y muerte. Vaciarla cambiándola
por una pantomima cruel. Que el toro no muera ritualmente, batiéndose por su
vida (esencia del culto), en ceremonia de honor, sino asesinado indefenso y con
ocultamiento en los corrales, como en los mataderos, tras ser burlado en público.
Esto no es una salvación, es una prohibición Una sustitución del rito y su
significado por todo lo contrario, y el principio de su fin como espectáculo-negocio.
Bueno, quizás haya profesionales
“aficionados”, y comentaristas aplaudiendo la conversión de Don Bull. No se. Antitaurinos,
no lo dudo. Es la manera política de prohibir sin prohibir.
VIÑETA 546
Anamnesis
Jorge Arturo Díaz
Reyes 11 XI 2024 Termina revigorizada la
temporada europea 2024 y se inicia la tambaleante americana. En Colombia, la
fiesta pena en el pabellón de la muerte, con fecha de ejecución a tres años y su
temporada reducida a doce carteles en plazas de primera, Cali y Manizales, de
los cuales apenas ocho serán corridas de toros.
En México, cierran y
reabren las importantes plazas de la capital (la más grande del mundo), Guadalajara,
Querétaro… mientras ralean los festejos en las otras, a despecho de la nutrida
y esforzada nómina torera nacional. El Ecuador, resiste atrincherado en el
reducto de Latacunga. Venezuela, con Caracas prohibida desde el siglo pasado, da
estertores por San Cristóbal y Mérida. Solo Perú, empujado por el estrellato de
Roca Rey aumenta los festejos provincianos, aunque no así en la histórica Acho que
ya por la quinta corrida, apura su Feria Señor de los Milagros, con flacas
entradas pese a nombres de alto vuelo y encierros españoles.
En resumen, el culto del toro
en el “nuevo continente” es un enfermo que fenece atacado por agentes patógenos
identificados. La etiología exógena del mal está diagnosticada, sobre
diagnosticada digamos mejor. Para no fatigar mencionemos apenas los más virulentos:
El hipócrita: moralismo posmodernista que lleva la cultura global por los
caminos psicodélicos de la virtualidad y el perverso animalismo mascotista. La zapa
tenaz de las fanáticas mesnadas antitaurinas. La oportunista persecución de los
políticos autoritarios...
Pero paremos acá y
miremos dentro. Quizá el peor problema del paciente sea su deficiencia inmunológica.
Sus bajas defensas que lo dejan postrado ante los gérmenes. La falta en su
cuerpo de la convicción, el fervor y el vigor que han permitido a otros credos también
milenarios sobrevivir a persecuciones, prohibiciones y campañas mucho más
poderosas, largas y feroces. Digámoslo en nuestro argot, la falta de afición
real, que blinda contra el esnobismo, el transformismo y el asedio.
En Hispanoamérica,
históricamente la feligresía taurina ha sido llevada y traída a conveniencia
por los productores del espectáculo, sus portavoces y sus publicistas. Haber,
el toro es esto, el torero es esto, el toreo es esto… Repitan… Impidiendo que
las duras verdades del credo calaran a fondo y se consolidaran en el espíritu
colectivo.
Con una fe tan liviana,
unos valores tan volátiles y una grey tan vulnerable, cómo aguantará el rito desde
las catacumbas, los leones, las hogueras y el exterminio que le amenazan por
doquier. Cómo.